lunes, febrero 2, 2026

Ya lo dijo Walt Disney: “Por cada risa, debe haber una lágrima”, y muchos actores cómicos parecen haber tomado esta frase al pie de la letra cuando decidieron dar un pequeño giro a sus carreras humorísticas y demostrar que ellos también pueden conmovernos. Repasamos estas cinco grandes (y sorpresivas) interpretaciones dramáticas que llegan de la mano de artistas que se mueven mucho mejor entre las carcajadas del público.   

ROBIN WILLIAMS EN RETRATOS DE UNA OBSESIÓN (ONE HOUR PHOTO, 2002)

Por lejos, sus estrambóticos y geniales personajes son los que pasaran a la inmortalidad, pero el gran Robin Williams supo mostrar su lado más oscuro en películas como Pescador de Ilusiones (1991), En Busca del Destino (1997), Noches Blancas (2002) y, sobre todo, en este thriller del debutante Mark Romanek, donde personifica a Seymour: el solitario y depresivo técnico de un laboratorio fotográfico que se obsesiona con una ‘familia feliz’ de los suburbios e intenta acceder a cada detalle de sus vidas a partir de los retratos que llegan hasta sus manos. Intrínsecamente inquietante, Robin logra pasar de la sutileza a la psicosis casi sin escalas. 

WHOOPI GOLDBERG EN EL COLOR PÚRPURA (THE COLOR PURPLE, 1985)

Todos conocemos de memoria la sonrisa de esta genial comediante y anfitriona de los Oscar, pero Steven Spielberg sacó a relucir unas cuantas cualidades más, cuando la dirigió en la adaptación de la novela homónima de Alice Walker. El drama ambientado a principios del siglo XX narra la traumática historia de Celie (Goldberg), una joven bastante maltratada y humillada por los hombres de su vida, que solo busca ser apreciada y poder reencontrarse con su hermana y sus hijos. “Será pobre, negra y quizás fea”, pero brinda una actuación que conmueve hasta las lágrimas.

JIM CARREY EN ETERNO RESPLANDOR DE UNA MENTE SIN RECUERDOS (ETERNAL SUNSHINE OF THE SPOTLESS MIND, 2004)

Resulta bastante difícil despegar a Carrey de sus payasadas y sus sobreactuaciones, tanto delante como fuera de las cámaras, pero en más de una ocasión intentó que lo tomaran un poquito más en serio y probó suerte con su lado más dramático. Es el caso de esta genialidad dirigida por Michel Gondry, donde el cómico interpreta a Joel Barish, un hombre común y rutinario que decide borrar de su memoria los recuerdos de su gran amor Clementine Kruczynski (Kate Winslet). Carrey logra alejarse de sus propios clichés y otorgar una interpretación realmente emocional, sincera y madura. 

MO’NIQUE EN PRECIOSA (PRECIOUS, 2009)

Tal vez no sea tan conocida por nuestros pagos, pero la actriz suele estar mucho más asociada a las comedias televisivas y al stand-up que a los dramas lacrimógenos. Por eso sorprendió bastante cuando Lee Daniels la convocó para el papel de Mary, la tremenda y abusiva progenitora de la embarazada jovencita del título. Una shockeante y brutal actuación ganadora del Oscar, que representa la crueldad de una madre quien, en el fondo, no quiere que su hija cometa sus mismos errores, pero tampoco hace absolutamente nada para evitarlo. 

MARLON WAYANS EN RÉQUIEM POR UN SUEÑO (REQUIEM FOR A DREAM, 2000)

Hay que aplaudir a Darren Aronofsky, quien supo ver más allá de comedias genéricas como Mo’ Money (1992) o Don’t Be a Menace to South Central While Drinking Your Juice in the Hood (1996), y convirtió al menor de los Wayans en un adicto a las drogas que, junto con Jared Leto, tratan de buscar la beta comercial y la salida fácil. Aunque no lo crean, el culpable de la franquicia de Scary Movie puede ser dramáticamente abrumador cuando se lo propone, o cuando tiene a un gran director detrás que sabe llevarlo a esos ‘lugares’ realmente oscuros para lograr su objetivo.   

Jefa de redacción. Nolaniana incurable. DC me da y me quita.