sábado, julio 25, 2026

La Odisea (The Odyssey, 2026) de Christopher Nolan ya está entre nosotros y, aunque todavía es temprano para cantar victoria, ya se perfila como uno de los éxitos del año, tanto de crítica como de público. La epopeya basada en el clásico poema de Homero –una de las piedras angulares de la literatura occidental– nos cuenta las peripecias de Odiseo (Matt Damon) y los 20 años que estuvo alejado de su hogar (y su familia) en Ítaca. 

Para aquellos que ya vieron la película (esta nota puede contener spoilers) y se maravillaron con lo que vieron en pantalla, acá repasamos algunos datos curiosos sobre la puesta en escena y el rodaje de esta épica fantástica. 

EL ASEDIO DE TROYA

Nolan es conocido por su ‘hiperrealismo’ y la necesidad de captar todo lo posible en cámara para sumar tangibilidad, tanto para los actores como para los espectadores. “Soy un gran admirador de la historia del cine, especialmente de la época del cine mudo. Algunos de los elementos que atraían al público de aquel entonces siguen cautivando a las audiencias actuales: escenarios extraordinarios, localizaciones impresionantes y repartos multitudinarios. Parte del atractivo de aquellos espectáculos residía en que los efectos se lograban de forma práctica, utilizando decorados y localizaciones reales, además de un gran número de extras”, asegura el director y agrega: “Con el paso del tiempo y la llegada de la tecnología de efectos visuales, gran parte de esa esencia se perdió. Lo que siempre me ha interesado es la posibilidad de combinar ambos mundos para crear una experiencia lo más inmersiva y poderosa posible. Podemos recuperar una época anterior del cine, en la que el espectáculo generado directamente ante la cámara lo era todo para el público, pero también podemos abordar la fantasía gracias al potencial de los efectos visuales. Para mí, esa síntesis fue precisamente lo que hizo atractivo el proyecto”. 

La Odisea se filmó en localizaciones reales de Marruecos, Grecia, Italia, Islandia, Escocia y estudios de California donde se construyeron escenarios enormes y se rodaron secuencias que no podían concretarse de otra manera. “Odiseo viaja a lugares que, para el público original del poema, eran totalmente desconocidos y ajenos a su experiencia. Esos lugares debían de sonar fascinantemente exóticos y extraños. Queríamos plasmar eso en la película, así que no nos limitamos a una perspectiva mediterránea estricta sobre adónde habría ido realmente un Odiseo histórico, de haber existido. Sabíamos que nuestra historia empezaba y terminaba en el Mediterráneo, pero para dar vida a los lugares intermedios necesitábamos paisajes y condiciones ambientales muy diferentes. Mares agitados. Viento. Lluvia. Nieve. Queríamos incluir todo eso para reflejar la dimensión fantástica que habrían imaginado los primeros lectores de Homero”, resalta Nolan. 

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Universal Pictures

La filmación de la película comenzó en Marruecos en febrero de 2025, en las playas de Esauira, escenario para el hallazgo del caballo de Troya y la partida de Odiseo en su viaje de regreso a Ítaca. La antigua ciudadela de Aït Benhaddou, cerca de las montañas del Atlas, proporcionó el espacio y algunas de las estructuras para la condenada ciudad de Troya. Punto de partida para que la diseñadora de producción Ruth De Jong, nominada al Oscar por Oppenheimer, construyera un enorme decorado de 360 ​​grados: “Sabíamos que queríamos construir la mayor parte del decorado en una ubicación real. Lo que no queríamos hacer era utilizar efectos digitales para ampliar los escenarios”. 

*El decorado de Troya abarca alrededor de 10.219 m2, lo suficientemente grande para albergar a 2.000 extras y más de 60 estructuras. Entre ellas, el Templo de Atenea –el edificio más grande del set–, de unos 11 metros de altura.

*El equipo de De Jong también construyó desde cero la escalinata de piedra que conduce a la plaza y al templo, las puertas de Troya 100% funcionales y una muralla perimetral con almenas hechas a medida. Cada elemento se diseñó para integrarse con Aït Benhaddou y lograr captar la grandiosidad de Troya. También se agregaron 15 olivos adultos y vegetación al decorado. 

“UNA IDEA, UNA ESTRATAGEMA…”

Más de dos décadas atrás, antes de sumergirse en el universo superheroico de Batman Inicia (Batman Begins, 2005), Nolan estuvo a poco de dirigir Troya (Troy, 2004), la aventura épica que terminó en manos de Wolfgang Petersen. Pero durante más de 20 años, una imagen se le quedó grabada en la cabeza: la visión del caballo de Troya sumergido en las aguas, como una ofrenda del mismísimo Poseidón, abandonada en la orilla para ser arrastrada por las olas. Como casi todo en la película, el caballo debía ser una estructura real.

*Se construyeron varios caballos para utilizarlos en diferentes localizaciones. Cada uno medía aproximadamente unos 10.6 metros de altura. “Lo suficientemente grandes como para albergar a los hombres necesarios para cumplir la misión, pero sin un tamaño exagerado y, lo más importante, sin ruedas. Quería algo que tuviera que ser arrastrado por las arenas de Troya, algo difícil de introducir en la ciudad. Eso me parecía más creíble”, contó el director.

*El caballo de Troya utilizado en la playa de Esauira sufrió un gran desgaste a lo largo de las diferentes tomas, lo que puso un poco nerviosa a De Jong: “El chiste durante el rodaje era que el caballo debería haber sido un gato, porque necesitaba sus siete vidas para sobrevivir al maltrato que sufrió durante todas las pruebas y la filmación, y en cada arrastre por las dunas”. Por suerte, el equipo de Ruth pudo reparar los daños y “darle varias vidas más” para terminar las escenas restantes.

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Universal Pictures/Empire Magazine

VISTIENDO A LA ANTIGUA GRECIA

Nolan siempre se acercó a las reconstrucciones de época –El Gran Truco (The Prestige, 2006), Dunkerque (Dunkirk, 2017), Oppenheimer– con una mirada contemporánea y atemporal, totalmente despreocupado del ‘rigor histórico’ y la autenticidad. La Odisea, ambientada al final de la Edad del Bronce, no es la excepción, algo que se evidencia en el diseño de vestuario de Ellen Mirojnick, quien vuelve a colaborar con el director después de su última película. “El diseño de vestuario consiste en construir mundos. Con La odisea no estás diseñando una época, estás creando una mitología. Esta existe en la intersección entre el mito, la historia, la psicología y la pura escala cinematográfica. Odiseo no es un héroe impoluto; es un superviviente del colapso de una civilización, y eso influye en todo el aspecto visual”, cuenta Mirojnick y agrega: “Del mismo modo, el mundo posterior a Troya está agotado, marcado por fantasmas, impregnado de salitre y espiritualmente fracturado; cada traje, entorno, arma y silueta debe (y puede) transmitir la sensación de un mundo que intenta reencontrarse a sí mismo tras la catástrofe. Evolucionar la estética a través de esas capas –desde un mundo que aún resiste hasta uno que se desmorona– y recorrer una historia con tantos escenarios, entornos y texturas diferentes resultó creativamente estimulante”.

*Para la película se diseñaron y produjeron un total de 5.300 trajes. 

*En Los Ángeles, centro de operaciones del departamento de vestuario, el equipo de Mirojnick contó con 175 artistas, entre ellos asistentes, ilustradores, escultores, especialistas en moldes, fabricantes, expertos en vestuario especializado, cortadores, modelistas, artesanos del cuero, artistas de envejecimiento y texturizado, patronistas, artistas textiles, todos dedicados exclusivamente al desarrollo y la producción del vestuario y las armaduras del reparto principal. Más de 500 personas que trabajaron en Los Ángeles, Marruecos, Italia, Grecia, Islandia, Escocia, España, Inglaterra, Nueva York y Nueva Zelanda.

*La apuesta por materiales naturales, tejidos artesanales y tintes naturales no fue una preferencia estilística; fue una necesidad estructural: “Cualquier elemento sintético se delata al instante en IMAX. Un poliéster que imita a la lana, una mezcla sintética que pretende ser lino, un tejido moderno que simula uno hecho en telar manual. La cámara capta la naturaleza real de la fibra antes que cualquier otra cosa”, asegura la diseñadora. 

EL HIJO FAVORITO DE POSEIDÓN 

La Odisea muestra el lado más fantástico (y terrorífico) de la carrera de Christopher Nolan. Eso incluye la escena del cíclope Polifemo, uno de los hijos favoritos de Poseidón. La creación del gigante de un solo ojo que pastorea ovejas y habita en una caverna gigantesca resume a la perfección el enfoque del director para esta película, una colaboración entre todos los departamentos técnicos, donde se conjugan efectos especiales, efectos visuales, una marioneta animatrónica de 18 metros de altura y el alma de Bill Irwin, actor, coreógrafo, comediante y titiritero, quien ya supo darles vida (e identidad) a TARS y CASE en Interestelar (Interstellar, 2014). 

“Para mí, el cíclope supuso el mismo desafío creativo que plantear el Batimóvil en Batman Inicia. ¿Cómo podemos tomar algo que parece tan fantástico y lograr que el espectador crea en ello? La ventaja con la que contaba al abordar La Odisea era mi experiencia previa con diversas técnicas de filmación, ya fuera mediante efectos visuales, efectos prácticos, escenas de riesgo, localizaciones reales, construcción de decorados, entre otras muchas. Necesitábamos emplear todos estos recursos y, en este caso, recurrimos a todos los trucos posibles”, asegura Nolan. 

El encuentro entre Odiseo, su tripulación y Polifemo se llevó a cabo en una caverna real impregnada de mitología griega: la cueva de Néstor, situada en la región griega del Peloponeso. La cueva, con una bóveda de 30 metros de altura, está vinculada a varios mitos griegos, entre ellos, el que cuenta cómo el veloz dios Hermes la empleó como escondite para el ganado que había robado a su medio hermano, el dios del sol Apolo.

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Universal Pictures/Empire Magazine

A LA MAR

El mar y los viajes son una parte fundamental de la travesía de Odiseo y su tripulación de regreso a casa tras la guerra de Troya. Nolan quería capturar la experiencia visceral de estos hombres de la Edad del Bronce, “con toda su belleza, sudor y terror”. La única solución: encontrar barcos antiguos y filmar en alta mar, tarea que recayó en el coordinador de operaciones marítimas Neil Andrea, quien ya había trabajado con el realizador en Dunkirk y Tenet (2020). “Nuestro mayor obstáculo, al principio, fue averiguar de dónde iban a salir todos estos barcos”, comenta Andrea. El equipo sabía que iba a tener que encontrarlos o crearlos, y decidieron hacer ambas cosas.

*Para el barco principal de Odiseo, Andrea, Nolan y De Jong encontraron (en Stavanger, Noruega) al Draken, un barco vikingo a escala real construido siguiendo especificaciones antiguas y con materiales propios de la época. El casco y el aparejo del Draken coincidían con las investigaciones sobre el tipo de embarcación de la era micénica, por lo que el departamento de arte solo tuvo que realizar algunas modificaciones menores. Lo más importante es que el Draken es capaz de navegar en alta mar (cruzó el Atlántico en dos ocasiones) y cuenta con una tripulación completa y experta, que también formó parte de la película.

* Los actores que forman parte de la tripulación de Odiseo tuvieron que aprender a izar las velas y a remar de verdad, soportando el oleaje y los vientos intensos.

Jefa de redacción. Nolaniana incurable. DC me da y me quita.