Un nuevo informe revela detalles de la potencial unión entre Paramount y Warner, que habría superado sus grandes obstáculos.
En lo que se perfila como una de las reconfiguraciones corporativas más importantes en la historia de Hollywood, la adquisición de Warner Bros. Discovery por parte de Paramount dio un paso decisivo hacia su concreción. Tras superar una oferta previa de Netflix mediante una agresiva maniobra de compra valorada en 110.000 millones de dólares, la compañía liderada por el CEO David Ellison resolvió la demanda antimonopolio impulsada por 12 fiscales generales de Estados Unido, despejando la última gran traba legal para formalizar la fusión antes de la fecha límite del 1 de octubre.
El acuerdo judicial impone una serie de compromisos estrictos orientados a proteger el empleo, las instalaciones históricas y la exhibición tradicional en salas de cine. Paramount se comprometió a mantener sus operaciones en el estado y no vender los emblemáticos lotes de producción de Warner Bros. ni de Paramount Studios durante un período mínimo de cinco años.
Además, la compañía destinará 300 millones de dólares al año a la producción cinematográfica en Estados Unidos (totalizando 1.500 millones) y estará obligada por contrato a estrenar al menos 30 películas al año en salas de cine. En caso de incumplimiento, deberá abonar una penalización de 30 millones de dólares por cada título no estrenado en pantalla grande e incluso arriesgaría tener que vender su participación en Miramax.
Fuente: Bloomberg.










