El cine y la política siempre fueron de la mano y, en muchos casos, mantuvieron una relación conflictiva. Ya sea desde su carácter más propagandístico como la cuestionable Trilogía de Núremberg de Leni Riefenstahl o los cortometrajes animados ‘anti-nazi’ que Walt Disney realizó durante los primeros años de la década del cuarenta, el séptimo arte supo convertirse en herramienta de difusión y adoctrinamiento para ciertos regímenes, pero también en una de las armas más poderosas a la hora de la crítica. Aprovechamos el estreno de Digger (2026), la nueva película de Alejandro G. Iñárritu protagonizada por Tom Cruise, para repasar algunas de las mejores sátiras políticas de la pantalla grande.
EL GRAN DICTADOR (THE GREAT DICTATOR, 1940)
Todo un adelantado a su tiempo –Estados Unidos todavía no se había sumado a la Segunda Guerra Mundial–, Charles Chaplin se deja seducir por el cine sonoro y se despacha con su primer film hablado, además del más exitoso. El artista (director, guionista y protagonista) no ahorra en críticas ni sarcasmo hacia la Alemania nazi, el fascismo y el antisemitismo, para contar la historia de Adenoid Hynkel, dictador de Tomania que busca expandir su imperio, y un barbero judío que trata de evadir la persecución que sufre a causa de este régimen político. Chaplin se pone en la piel de ambos personajes y nos arranca risas y lágrimas por igual, demostrando que la temática no es excluyente del drama.
DR. INSÓLITO O: CÓMO APRENDÍ A DEJAR DE PREOCUPARME Y AMAR LA BOMBA (DR. STRANGELOVE OR: HOW I LEARNED TO STOP WORRYING AND LOVE THE BOMB, 1964)
Esta sátira política dirigida y coescrita por Stanley Kubrick, una de las más celebradas de todos los tiempos, cuenta la historia del general Jack D. Ripper (Sterling Hayden), un tipo bastante paranoico que, con la intención de frenar el avance comunista, es capaz de provocar un holocausto nuclear. Una comedia cargadísima de humor negro y reflexión, basada en la novela Red Alert de Peter George, que (lamentablemente) no puede escapar de su constante vigencia cuando tenemos los dedos de tipos como Donald Trump o Kim Jong-un tan al alcance del botón rojo. Peter Sellers se llevó una merecida nominación al Oscar como Mejor Actor Principal por interpretar no a uno, sino a tres personajes diferentes: el capitán Lionel Mandrake, el presidente Merkin Muffley y el mismísimo Dr. Strangelove.
LA ELECCIÓN (ELECTION, 1999)
Basada en la novela homónima de Tom Perrotta, esta sátira sobre la vida estudiantil suburbana y la política, coescrita y dirigida por Alexander Payne, gira en torno a la aplicadisima estudiante Tracy Flick (Reese Witherspoon): ejemplar en todos los aspectos de su vida, que se presenta para presidenta de la clase sin oponentes a la vista. Un poco para equilibrar las cosas y otro tanto por puro ensañamiento personal contra la chica, el frustrado profesor Jim McAllister (Matthew Broderick) tratará a toda costa de que no salga victoriosa en la contienda; incluso proponiendo un nuevo candidato, Paul Metzler (Chris Klein), jugador de fútbol y el chico popular de la escuela.
EL CIUDADANO BOB ROBERTS (BOB ROBERTS, 1992)
Este falso documental, escrito, dirigido y protagonizado por Tim Robbins, recorre la ascendente carrera de Robert ‘Bob’ Roberts Jr., un político de derecha y candidato a las próximas elecciones al Senado de los Estados Unidos. Roberts está bien financiado, gracias a sus negocios previos, y es conocido por su música folk, ideal para transmitir sus ideas conservadoras con ritmo y entusiasmo. Robbins debuta como director y se basa en el personaje que interpretó en un segmento de Saturday Night Live; además de darse el gusto de homenajear los recursos que el documentalista DA Pennebaker utilizó originalmente en Dont Look Back (1967), que retrata la gira inglesa de Bob Dylan en el año 1965.
IN THE LOOP (2009)
El rol más reconocido de Peter Capaldi, antes de Doctor Who, por lejos es su malhablado y temperamental Malcolm Tucker: director de comunicaciones del gobierno británico y asesor del Primer Ministro, en la sátira política de la BBC The Thick of It (2005-2012) que, en el año 2009, saltó a la pantalla grande dirigida por
Armando Iannucci, su creador. Las marcas registradas del show, sus constantes blasfemias y los arcos argumentales –muchas veces, escándalos– demasiado parecidos a la realidad, siguen presentes en este nuevo episodio donde un grupo de escépticos funcionarios, tanto británicos como estadounidenses, intentan prevenir una contienda bélica que planean en secreto ambos gobiernos.








