Clayface (2026) no es la típica película de superhéroes o, en este caso, de villanos de DC. La historia de Matt Hagen (Tom Rhys Harries), el chico de Gotham convertido en una estrella de Hollywood aspirante al Oscar, da un giro inesperado durante una visita a su ciudad natal, cuando se mete con la chica equivocada y termina siendo víctima de los celos y la furia de un jefe criminal local que lo deja horriblemente desfigurado. Matt lo pierde todo de la noche a la mañana, pero encuentra una solución ‘milagrosa’ en un nuevo tratamiento de vanguardia ideado por la doctora Caitlyn Corr (Naomi Ackie). Así, Hagen logra recuperar su aspecto original, pero poco a poco se convierte en alguien totalmente diferente en busca de venganza contra todos aquellos que lo traicionaron.
La película dirigida por James Watkins, escrita por Mike Flanagan y Hossein Amini, se apoya en el terror corporal para contar la historia de origen de este villano trágico que puede tomar la apariencia de cualquier persona. Si ya viste Clayface y necesitás más body horror, acá te dejamos cinco grandes exponentes de este subgénero que juega con la carne, lo grotesco y las emociones.
LA MOSCA (THE FLY, 1986)
Los científicos brillantes y excéntricos no pueden dejar de experimentar consigo mismos, todo en pos de la ciencia… y, por supuesto, de su propio ego. David Cronenberg se pone gore y kafkiano para esta nueva versión del clásico relato de George Langelaan y, de paso, se obsesiona con las enfermedades, el envejecimiento, la muerte y todas esas coyunturas con las que tiene que lidiar el ser humano y, sobre todo, nuestro híbrido protagonista. La historia se centra en Seth Brundle (Jeff Goldblum), el científico en cuestión que, tras un fallido experimento, comienza a mutar en una aberrante criatura: mezcla entre hombre y mosca gigantesca.
LA SUSTANCIA (THE SUBSTANCE, 2024)
Haciéndole frente a los prejuicios de la Academia, esta mezcla de comedia oscura, drama y horror corporal logró colarse entre las nominadas a Mejor Película en los Oscar de 2024, a pesar del gore y una temática que pega fuerte entre las estrellas hollywoodenses. Demi Moore y Margaret Qualley son las protagonistas de esta fábula provocadora, escrita y dirigida por Coralie Fargeat, que reflexiona sobre los estándares y la cultura tóxica de la belleza, la fugacidad de la fama y la necesidad de mantenerse joven y relevante en un mundo que no tiene piedad, sobre todo, con las mujeres de ‘cierta edad’.
EL ENIGMA DE OTRO MUNDO (THE THING, 1982)
A diferencia de la versión de Howard Hawks, la película de John Carpenter se mantiene más fiel al relato original de John W. Campbell Jr., en el que ambos están basados. Y a pesar de haber sido un completo fracaso comercial, esta historia adquirió categoría de culto, gracias a la atmósfera de paranoia que rodea a los personajes, el gore que raya lo bizarro, sus innovadores efectos especiales y uno de los finales más espeluznantes de todos los tiempos. Por si son despistados y nunca la vieron, es esa joyita donde un grupo de investigadores en la Antártida, encabezados por R. J. MacReady (Kurt Russell), son sorprendidos y perseguidos por un extraterrestre que asume la apariencia de cada una de sus víctimas.
AUDITION (ÔDISHON, 1999)
Esta historia de terror psicológico es responsable de lanzar al estrellato internacional al director japonés Takashi Miike, en parte, por su destreza a la hora del relato… y por el revuelo que causó su macabro contenido. Basada en la novela homónima de Ryu Murakam, la película narra la historia de un viudo que conoce a una misteriosa mujer a través de una falsa audición que organiza un amigo productor de cine. A pesar de ser breve, y aunque pretende enfocarse en el sádico disfrute de la violencia en sí, la cinta presenta “una de las escenas de tortura más insoportables y repugnantes de la historia del cine”, según palabras de John Landis.
LA MORGUE (THE AUTOPSY OF JANE DOE, 2016)
El realizador nórdico André Øvredal no deja de coquetear con el género terrorífico, y de la mano de este thriller sobrenatural súper independiente se da el lujo de ponernos los pelos de punta casi desde el minuto cero. Emile Hirsch y Brian Cox son padre e hijo, ambos médicos forenses quienes reciben el cuerpo de la joven víctima de un supuesto homicidio, sin aparente causa de muerte. A medida que avanzan en la autopsia de ‘Jane Doe’ (Olwen Kelly), empiezan a experimentar algunos fenómenos paranormales y a descubrir las pistas más bizarras tras las cuales se esconden los secretos de este cadáver encontrado en circunstancias sospechosas. Un escenario de por sí tétrico, recursos muy bien utilizados, una atmósfera opresiva e inquietante y una protagonista que, sin abrir la boca, nos hiela la sangre.











