sábado, marzo 21, 2026

La 98° entrega de los Oscar ya quedó atrás, pero antes de empezar a pensar en todo lo que se viene para la nueva temporada de premios, nos queda analizar las ‘consecuencias’ de una entrega que enfrentó a dos títulos muy fuertes, repartió galardones entre pocas películas nominadas y demostró que las campañas publicitarias y las promociones están tomando cada vez más relevancia a la hora de las votaciones. 

Al final del día, Una Batalla tras Otra de Paul Thomas Anderson se consagró como la gran favorita de la ceremonia con seis estatuillas, incluyendo Mejor Película, Mejor Director y la nueva categoría de Mejor Casting. Su gran contrincante, Pecadores, no se fue con las manos vacías y sumó otros cuatro premios –incluyendo Mejor Actor y Guion Original– para Warner Bros., el gran triunfador de la noche que acumuló un total de 11 estatuillas. Sin embargo, desde las redes sociales seguirán debatiendo qué tan merecedores son cada uno de los ganadores; una batalla (no pun intended) que parece amplificarse año a año, sin agregar nada interesante a la conversación.

En los Oscar 2026, Hollywood demostró su supremacía; hubo poco lugar para el cine independiente y las producciones internacionales, a pesar las nominaciones acumuladas, y el horror logró derribar la barrera de los prejuicios en una ceremonia correcta que buscó celebrar al séptimo arte. Los cambios y gustos de la actual membresía de la Academia se vienen sintiendo con fuerza, aunque el escenario varía en cada premiación. Por eso, nos volvemos a preguntar: ¿qué enseñanzas nos dejó esta entrega de los Oscar?

Tomothée Chalamet Marty Supreme Banner 1
A24

CAMPAÑAS QUE SÍ Y NO

Las campañas ‘sucias’ del Oscar son tan viejas como la Academia. Harvey Weinstein hizo escuela a finales de los años noventa y principios de los dos mil en cuanto a lobby y promoción para impulsar los triunfos de Miramax y aplastar a la competencia; pero casi tres décadas después, son los medios especializados y las redes sociales los que llevan a cabo esta tarea tan desgraciada. No, Film Twitter no suele tener incidencia en los gustos de los votantes, pero sus ‘quejas’ ahora se remarcan y amplifican desde los medios de comunicación más grandes, dándoles entidad a controversias que no son tales. 

En 2026 Timothée Chalamet entendió que no se puede ser “un distinto” (o ser uno mismo) al momento de hacer campaña. Como buen político, es necesario mantener la humildad, sonreír para la cámara y besar algunos bebés, actitudes más dignas de un ganado del Oscar. A los votantes de la Academia no les suelen gustar las narrativas ni los desesperados por un premio (te estamos mirando Bradley Cooper), tampoco celebrar el talento joven masculino, que debe demostrar mucho más que sus contrapartes femeninas. La debacle de la ópera y el ballet no es culpa (al 100%) de Chalamet, es uno de los tantos ejemplos de esas ‘polémicas’ que se generan, muchas veces, para intentar favorecer a otros nominados. 

Timothée tuvo la mala suerte de promocionar demasiado su película –algo que sí funcionó para la recaudación de Marty Supremo, la cinta más exitosa de A24–, mientras que, en la vereda contraria, Sean Penn esquivó todos los micrófonos y las ceremonias de premiaciones para ganar su tercera estatuilla. Algo que lo favoreció, suponemos, teniendo en cuenta todas sus declaraciones pasadas. Este es el signo de los tiempos, donde los titulares que genera un intérprete o su película tiene más peso que lo que ocurre en la pantalla. 

FUERA DEL NICHO

El horror y otros géneros vienen ganando terreno entre los votantes de la Academia, sobre todo desde que la categoría de Mejor Película se amplió para sumar un total de diez candidatas. Sinners, aunque no ganó el galardón principal, se convirtió en el título más nominado de la historia de los Oscar (16), y consagró a Michael B. Jordan como Mejor Actor Principal. Antes que él, solo Anthony Hopkins por El Silencio de los Inocentes (1991) y Fredric March por El Hombre y el Monstruo (1931) habían logrado triunfar con papeles más ‘terroríficos’. Pecadores también se llevó el premio a Mejor Guion Original para Ryan Coogler, sumándose a triunfos como el de ¡Huye! (2017) y El Exorcista (1973), este último en la categoría de Mejor Guion Adaptado. 

Los gemelos de MBJ no fueron los únicos triunfadores de la ceremonia. Amy Madigan también se llevó su estatuilla a Mejor Actriz de Reparto por personificar a la tía Gladys en La Noche de la Desaparición. Así, se suma a otra villana ganadora de la categoría: Ruth Gordon por El Bebé de Rosemary (1968). ¿El horror llegó para quedarse? Esperemos.

Una Batalla Tras Otra Banner 1
WB

¿IMPORTAN LAS ESTADÍSTICAS?

Los Oscar no son una ciencia, por ende, no siempre se pueden pronosticar los ganadores con la misma precisión. Los contextos políticos, los favoritismos, las narrativas, el estado de la industria, las campañas… todo influye y se conjuga a la hora de anunciar a los triunfadores, a veces más ‘cantados’ y otras más ‘sorpresivos’. Las ‘expertos’ toman todos estos factores en cuenta a la hora de hacer sus predicciones, así como la sumatoria de los precursores: todos los premios recibidos antes de la ceremonia, ya sean galardones de la crítica, los festivales o la industria. 

El hecho de que existen cada vez más precursores, la temporada de premios se hace más larga y la Academia más diversa e internacional, impacta sobre los resultados finales, creando escenarios más difíciles de vaticinar. Y ahí está lo divertido. 

Las estadísticas que rigieron los primeros 90 años de los Oscar se están rompiendo con más frecuencia, justamente, por estos elementos. Los patrones son importantes, pero no están escritos en piedra porque, al final del día, la subjetividad y los gustos personales pesan más que los datos y los antecedentes. 

Según las estadísticas, Amy Madigan no tenía muchas chances (papel terrorífico, única nominada de su película, no figuraba entre las candidatas del BAFTA) y Michael Bauman tendría que haber ganado el premio a Mejor Fotografía por Una Batalla tras Otra (ganador del BAFTA, ASC y BSC). Como se dice habitualmente, las reglas se hicieron para romperse, por eso el instinto (y el momentum), muchas veces, pesa más que los antecedentes. 

HAY EMPATE

A lo largo de sus 98 años, la Academia ha tratado de evitar los empates y con el tiempo se han establecido reglas específicas para que no haya premios dobles en las categorías principales. Así y todo, en la historia de los Oscar ha habido siete empates, incluido el de esta ceremonia, donde The Singers y Two People Exchanging Saliva compartieron el triunfo a Mejor Cortometraje. 

No hay ningún problema en repartir más premios entre los nominados, pero en un cuerpo de votantes tan extenso (casi once mil miembros) es muy difícil que se den estas situaciones. El empate de este año responde mucho más a un problema que va en aumento: las crecientes abstenciones de la categoría, como en la mayoría de los cortos, debido a que los votantes deciden no ver el trabajo de todos los candidatos, un requerimiento para emitir su selección. Falta de tiempo o de ganas, es preocupante la falta de respeto hacia esta rama de la cinematografía. 

HITOS Y DESAIRES

La 98° entrega de los Oscar se caracterizó por muchos ‘primeros ganadores’. Michael B. Jordan (con su primera nominación), Jessie Buckley (Hamnet), Amy Madigan, Ryan Coogler y Paul Thomas Anderson consiguieron sus merecidos triunfos; mientras que Cassandra Kulukundis (One Battle After Another) se convirtió en la primera ganadora de la flamante categoría a Mejor Casting y Autumn Durald Arkapaw (Sinners) hizo historia como la primera mujer en ganar el Oscar a Mejor Fotografía, siendo apenas la cuarta mujer nominada en casi cien años. 

Noruega entró en la lista de países ganadores a Mejor Película Internacional con Valor Sentimental, y el K-pop también se marcó su primer triunfo con la canción “Golden” de Las Guerreras K-pop. La película de Netflix también se llevó la estatuilla a Mejor Película Animada, sellando el cuarto año consecutivo sin la supremacía de Disney y Pixar, después de los triunfos de Flow, El Chico y la Garza y Pinocchio de Guillermo del Toro. ¿Habrá revancha con Toy Story 5, la única secuela ganadora de la categoría?

Jefa de redacción. Nolaniana incurable. DC me da y me quita.