lunes, junio 17, 2024

Ya no caben dudas de que el Barbenheimer es un fenómeno que quedará grabado en la historia de la cultura pop. Un evento en sí mismo, que llegó cuando el cine más lo necesitaba… o eso parece a simple vista. Lo que comenzó como un meme o una ‘inocente’ rivalidad cinematográfica –después de que Oppenheimer (2023) y Barbie (2023) coincidieran en su fecha de lanzamiento–, se convirtió en uno de los fines de semana más taquilleros de todos los tiempos alrededor del mundo. 

La recaudación combinada de Barbenheimer en sus primeros cinco días de exhibición mundial alcanzó los $536.7 millones de dólares, nada mal para una comedia femenina protagonizada por la muñeca más famosa y un drama de tres horas sobre el “padre de la bomba atómica”. Las audiencias alrededor del globo respondieron, no solo al desafío de ver ambas cintas, sino a las buenas críticas que recibieron y la perspectiva de ‘algo nuevo y diferente’ en la pantalla.

Barbie, la parte rosa de Barbenheimer.
Warner Bros. Pictures

Este parece ser el principal incentivo para que las salas sigan colmadas durante los días de semana, con funciones agotadas y récords de boletería. La contracara de estrenos como Flash (The Flas), Indiana Jones y el Dial del Destino (Indiana Jones and the Dial of Destiny) o Misión: Imposible – Sentencia Mortal – Parte Uno (Mission: Impossible – Dead Reckoning Part One), que se quedaron un tanto cortos al momento de colmar las expectativos de un público que, después de la pandemia, demostró su interés por volver a los cines… pero también dejó en claro cierto hastío por las franquicias repetitivas. 

A pesar de que Barbie es una propiedad intelectual con más de 60 años de historia (y marketing a cuestas) y Oppenheimer una biopic basada en un libro ganador del premio Pulitzer, la propuesta de sus realizadores –Greta Gerwig y Christopher Nolan, respectivamente– resultó ser la verdadera estrella de la temporada. Este es el verdadero fenómeno: dos buenas, muy buenas películas con sello de autor que redefinen el blockbuster del verano boreal desde veredas opuestas. 

“Si lo construyes ellos vendrán”         

La querida frase de El Campo de los Sueños (Field of Dreams, 1989) bien podría ejemplificar este fenómeno sin precedentes: si los estudios invierten su tiempo y dinero en propuestas originales y diferentes, el público va a responder de manera positiva. Pero si algo nos demuestra la huelga de actores y guionistas que en estos momentos se lleva a cabo desde Los Ángeles y Nueva York paralizando la industria en los Estados Unidos, es que los ejecutivos no siempre piensan en cuidar a sus artistas y otorgarles la suficiente libertad creativa para que todos salgan ganando. 

El Barbenheimer surgió de la gente y las redes sociales. No fue una movida brillante del marketing de ambos estudios, más bien todo lo contrario. Cuando Warner Bros. Discovery decidió desafiar a Nolan en su fin de semana de estreno –no olvidemos que el director colaboró estrechamente durante 20 años con el estudio y decidió alejarse sonoramente en 2020 para llevar su próximo proyecto a Universal Pictures– colocando su propio caballito de carreras (Barbie).

Oppenheimer, la parte oscura de Barbenheimer.
Universal Pictures

La contraprogramación y la retroalimentación que generaron las dos películas excedieron cualquier chiste y análisis que se pueda intentar hacer al respecto. Como ya dijimos, es un fenómeno cultural imposible de replicar, aunque los estudios ya estén pensando en cómo crear el próximo Barbenheimer en el futuro inmediato. 

¿Lo malo de todo esto? Los ejecutivos de las majors van a aprender todas las lecciones equivocadas. Mattel, por su parte, ya configuró su propio universo cinematográfico juguetero, y sabemos que no todas las biopics de tres horas se van a convertir en éxitos taquilleros. Los nombres de Nolan y Gerwig son las variables que, en este caso, hacen la diferencia.

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Jefa de redacción. Nolaniana incurable. DC me da y me quita.