viernes, octubre 2, 2026

Digger, lo nuevo de Alejandro González Iñárritu con Tom Cruise ya está en cines, y estuvimos en la conferencia de prensa. 

El reencuentro de Alejandro González Iñárritu con la capital de su país natal no fue una parada promocional más: marcó la presentación en sociedad de una alianza autoral con Tom Cruise concebida para incomodar. Durante el intercambio con los medios, el cineasta situó el germen de esta sátira en las complejidades climáticas que experimentó filmando en la Patagonia para El Renacido, donde la fragilidad térmica del entorno encendió sus alarmas. Aquella inquietud tomó forma narrativa junto a la dramaturga Sabina Berman y la dupla de guionistas integrada por Nicolás Giacobone y Alexander Dinelaris Jr., motivados por el cinismo de los conglomerados que festejaban el retroceso polar como una vía expedita para expandir yacimientos y negocios.

“Cuando estábamos filmando El Renacido el mundo empezó a colapsar. Y lo que a veces no entendemos es que un solo grado en la temperatura es la diferencia entre una locación donde esperábamos que hubiese nieve en vez de hielo. Un grado de diferencia. Cuando nuestro cuerpo tiene un grado de temperatura más, tenemos calentura y nos sentimos muy mal. ¡Dos más es la locura! La Tierra está con fiebre”.

Para el actor, dar vida a Digger Rockwell implicó dinamitar su arquetipo habitual de héroe implacable. Afianzado como el bastión de la taquilla tras la reactivación de las salas post pandemia con Top Gun: Maverick, y con una estatuilla honorífica otorgada por la Academia en 2025, Cruise asume ahora un papel estrafalario y descarado que bien podría catapultarlo nuevamente al radar de los premios competitivos.

“Nunca había leído un guión así ni había visto realmente algo así. Y mucho menos había tenido el privilegio de interpretar un personaje como éste en el cine. Es más, no he visto un personaje así en el cine”.

Lejos de descansar sólo en la comedia, Digger se respaldó en un estricto rigor técnico, un nivel actoral altísimo e, incluso, una corroboración científica acorde. En la charla se enfatizó cómo las intervenciones del rol de Riz Ahmed contaron con la asesoría de investigadores para reflejar con exactitud la debacle ecológica. No obstante, la realidad geopolítica y ambiental terminó pisándole los talones a la propia ficción: conductas y escenarios que fueron diseñados como extremos disparatados en las primeras versiones del guión comenzaron a verse replicados en los noticieros matutinos.

Frente a esa carrera contra la actualidad, Iñárritu optó por despojar al film de su potencial cualidad política, con el fin de transformarla en un diagnóstico frontal sobre la condición humana y sus delirios contemporáneos. Lejos de emitir un señalamiento moralista o un simple dedo acusador, concibió el proyecto como una advertencia destinada a las nuevas generaciones, exhibiendo con descarnada ironía el colapso que les tocará gestionar.

“Y fue hace tres años cuando me di cuenta que la única forma de contar esta historia sin ser perseguido por la realidad o evitando hacer un comentario político de algo que no me interesaba, era convertirla en una observación de la especie humana, encontrar la forma para poder vernos y reconocernos, sin hacer algo acusatorio, sino convertir a Digger en una reflexión que va más allá de la acusación. Parece que vivimos en una locura colectiva, y ésta película está hecha para las nuevas generaciones, para que vean el desastre que hicimos los baby boomers y que les estamos heredando”.

Digger, que ya está disponible en cines, sigue a un excéntrico y poderoso magnate petrolero que, por pura negligencia y un error catastrófico en su negocio, provoca un desastre ecológico masivo que pone en riesgo a toda la humanidad. En lugar de asumir su culpa de forma sensata, pierde el juicio y emprende una misión frenética para demostrar que él es el único salvador del mundo.

Escritora, community manager y entrevistadora. Fan de Superman, team DC, puede hablar a base de frases de Friends o Los Simpson.