jueves, agosto 6, 2026

Olivia Wilde regresa a la pantalla grande con su nuevo film como directora, La Invitación, una reflexión sobre la vida conyugal.

Con La Noche de las Nerds (Booksmart, 2019), Olivia Wilde saltó detrás de las cámaras y demostró su gran capacidad para contar relatos femeninos, en este caso, una historia coming of age con la dosis perfecta de humor, irreverencia y corazón. No te Preocupes Cariño (Don’t Worry Darling, 2022) tiene más fallas que aciertos, pero con La Invitación (The Invite, 2026) vuelve al terreno del humor, para llenar un espacio vació en la cartelera: las comedias para adultos. Wilde, Seth Rogen, Penélope Cruz y Edward Norton protagonizan esta historia que pone el foco en los conflictos matrimoniales, la monotonía que se apodera del día a día, los prejuicios y los tabúes que enfrentan las parejas de cierta edad; una sátira plagada de tensión y varios giros, donde el punto de reunión se convierte en un personaje más del relato. 

EL ENCUENTRO

Angela (Wilde) y Joe (Rogen) son un matrimonio convencional, siempre al borde de la crisis. Él, un músico frustrado que da clases en una escuela; Ella, una ama de casa dedicada a restaurar el departamento que comparten con su hija preadolescente en San Francisco. Todo arranca cuando Joe llega a su casa, después de las horas de trabajo en un ambiente que aborrece, y descubre que su esposa ha organizado –sin previo aviso– una reunión formal para conocer a sus vecinos de arriba, Pina (Cruz) y Hawk (Norton): un dúo poco convencional, cuyos encuentros sexuales no pasan desapercibidos para los ocupantes de abajo. 

Angela se asegura de que todo sea perfecto para causar la mejor impresión, desde el jamón (español) hasta la nueva alfombra del living. Pero tanto la comida como cada tema de conversación se convierten en conflicto y discusión, a medida que pasan las horas y los invitados se dejan conocer… y entrever sus propias intenciones para congeniar con la pareja.  

El guion de Will McCormack y Rashida Jones, adaptación de la comedia española Sentimental (2020) de Cesc Gay –a su vez, basada en la obra de teatro Los Vecinos de Arriba, también escrita por Gay–, es un elemento clave de esta comedia que va in crescendo desde el momento en que Joe traspasa la puerta y se da cuenta de la ‘emboscada’; un encuentro que quiere evitar a toda costa, más que nada, porque la (aparente) relación perfecta entre Pina y Hawk saca a relucir sus propios problemas matrimoniales y la falta de conexión con Angela, la que parece haberse perdido hace rato. 

La Invitación es una lucha de poderes donde nadie quiere ceder su terreno ni demostrar debilidad; pero entre tantas carcajadas, insinuaciones y momentos bizarros, esa ‘debilidad’ es la que humaniza a los personajes, justo a tiempo cuando empiezan a tornarse un tanto caricaturescos. Acá, lo austero del decorado contrasta con los excesos (y la sobreactuación) de los protagonistas, llevando al extremo los conflictos más superfluos para poder destacar, al final, aquello que realmente importa en una relación de pareja que ha perdido un poco el rumbo.       

ALFOMBRAS Y CORTINAS

Wilde aprovecha cada rincón de este único escenario, no solo para contar su historia, sino para caracterizar a cada uno de sus protagonistas. El departamento que Angela lleva tiempo restaurando con tanto empeño es un personaje más; un espacio dinámico –confortable por momentos, seductor o aterrador en otros– a pesar de su naturaleza teatral, donde las alfombras y las cortinas (o la falta de ellas) tienen mucho más para decir que los propios diálogos. La fotografía de Adam Newport-Berra y la banda sonora de Devonté Hynes terminan de completar la narrativa, a partir de los encuadres (dentro de encuadres), los planos y los ángulos exagerados que redefinen el espacio a medida que escala el conflicto y el choque de parejas se vuelve inevitable. 

Conclusión

La Invitación es el tipo de película que abundaba (con éxito) en las carteleras de décadas atrás y hoy queda relegada a los catálogos de las plataformas de streaming. Por suerte, Olivia Wilde le otorga a su comedia una buena cuota de sofisticación y contemporaneidad, donde la trama y las actuaciones son fundamentales, pero también cada detalle de la realización puesto al servicio de contar la mejor historia. Una verdadera rareza en épocas donde los grandes estudios no apuestan por este tipo de narrativas, ni en un público más maduro que también quiere ver sus incertidumbres, fantasías y conflictos representados en la pantalla grande. 

Puntaje: 4 de 5

Jefa de redacción. Nolaniana incurable. DC me da y me quita.