lunes, mayo 20, 2024

Reminiscencia es una de las películas de ciencia ficción más originales del año. Una mezcla de fantasía futurista y policial negro en la que el detective/científico Nick Bannister (Hugh Jackman) se hace adicto a una máquina que permite revivir los recuerdos, en busca de una mujer misteriosa (Rebecca Ferguson) que marcó su vida.

Esta historia melancólica y oscura está muy en la línea de Westworld, la serie distópica de HBO co-creada por Lisa Joy, guionista y directora de Reminiscencia. Pero más allá de la historia en la que es difícil profundizar sin entrar en terreno de spoilers, lo más interesante de la película de Joy es la versión futurista de Miami que propone, una ciudad inundada en la que las diferencias de clase se hacen más tangibles que nunca.

Para el número 289 de La Cosa nuestra editora Jessica Blady tuvo el honor de entrevistar a Lisa Joy en profundidad. Una conversación extensa en la que la directora habló de su carrera, la película, y los campos minados que debe recorrer una mujer para sostener su posición de poder en una industria dominada por hombres. Aquí va un extracto en el que habla de lo complicado que es vender una idea original en el Hollywood de hoy y los trucos que aprendió de Westworld para aprovechar su presupuesto:

Entre otras cosas, Reminiscencia es una distopía ecológica.

En un panorama cinematográfico donde las propiedades intelectuales, los superhéroes y las franquicias son las “reinas del baile”, intentar vender una idea original suma un nuevo desafío. Joy lo entiende perfectamente porque sabe que gran parte del presupuesto va destinado al marketing, y tanto Marvel como DC -por ejemplo- son marcas en sí mismas que ya tienen una audiencia de base asegurada. Su acercamiento es claro y, aunque disfruta del cine arte tanto como de los blockbusters, está más interesada en concebir historias originales: 

“Pensé, no hay ninguna razón por la que una película comercial no pueda ser contemplativa, intelectual y emocionalmente. Tampoco hay motivo para que una película con estos factores no pueda tener grandes escenas de acción. No debería existir esta polaridad, por eso quise hacer un film al estilo de los que me gustan, combinando todas esas facetas diferentes”.

La directora Lisa Joy en pleno rodaje de Reminiscencia

Las enseñanzas acumuladas con Westworld, obviamente, le ayudaron a pavimentar el camino de esta ópera prima: “Aprendí cómo sacar el mejor provecho de los tiempos y presupuestos de la TV -mucho más acelerados y económicos que una película- para intentar conseguir la mayor amplitud, que se sienta lo más grande e inmersivo como sea posible”.

Muchos de estos ‘trucos’ se hacen presentes desde el guion de Reminiscencia, donde Joy concibió un universo a gran escala, sin contar con un presupuesto gigantesco. La clave: junto con su equipo técnico diseñaron todo de manera tal que les permitiera filmar con un enfoque práctico. “Hundimos Miami en Nueva Orleans, rodamos de forma práctica bajo el agua y usamos sabiamente los efectos visuales para construir a partir de decorados existentes y así aumentar el pulso de este mundo, pero sin sacrificar la tangibilidad que se deriva de los efectos en cámara”, asegura la directora.

El agua parece afectarlo todo en Reminiscencia. No hay un plano en el que no se sienta la opresión de la humedad.

La estética visual y los elementos propios del género jugaron un papel fundamental a la hora de concebir el relato de Nick y Mae, “cálido y apasionado” a los ojos de Joy: “En la ciencia ficción todo suele ser frío y austero, pero esta es una historia emocional. Por lo tanto, no quería que se sintiera distante”.

Desde el principio eligió una paleta de tonos ámbar y un tipo de luz orgánica y natural, y buscó inspiración en muchos de los retratos difuminados del pintor Gerhard Richter: “Para mí, así se siente la experiencia de la memoria, cuando ves a alguien a través de una nebulosa. Y eso afectó la forma en que diseñé la máquina de Reminiscencia”.

September (2005), un cuadro de la inspiración de Joy Gehard Richter, pintor fascinado con el reflejo de la luz en el agua.

Pero las influencias de Lisa no se quedan ahí, atraída por el Art Déco del distrito histórico de Miami Beach y la obra de diferentes poetas y cineastas, entre ellos Wong Kar-wai: “Creo que es un director muy sensual y brillante, que capta la emoción tanto como el anhelo. Tarkovsky también me fascina por su capacidad de crear belleza con solo apuntar la cámara y enmarcar algo que parece simple, pero cobra vida y sentido para uno. El simbolismo de su trabajo realmente me habla”.

Con un sinfín de referencias e ideas para explorar, a Joy no le quedó más que confiar en su equipo -el diseñador de producción Howard Cummings y la vestuarista Jennifer Starzyk-, quienes supieron trasladar esta visión particular a la pantalla y, literalmente, hundir Miami bajo el agua.

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Escritora, community manager y entrevistadora. Fan de Superman, team DC, puede hablar a base de frases de Friends o Los Simpson.