jueves, junio 25, 2026

Supergirl llega a las salas de cine este jueves 25 de junio, dando un paso firme hacia el futuro del DCU, aún con algunos problemas.

El reinicio del Universo Cinematográfico de DC (DCU) bajo la tutela creativa de James Gunn continúa expandiendo sus fronteras con el estreno de Supergirl. Lejos de apostar por una fórmula convencional de origen o una réplica exacta de la luminosidad de su primo de Metrópolis, el film dirigido por Craig Gillespie opta por una senda más áspera, introspectiva y tonalmente madura. La producción se presenta como una road movie espacial que acierta en su núcleo emocional, aunque tropieza al replicar ciertos vicios estructurales arraigados en el cine de superhéroes contemporáneo.

UNA ODISEA DE MADUREZ Y TRAUMAS COMPARTIDOS

La premisa de la película destaca por su austeridad narrativa, despojándose del melodrama épico para concentrarse en la escala humana —a pesar de su naturaleza galáctica— de sus protagonistas. En la víspera de su vigésimo tercer cumpleaños, Kara Zor-El se encuentra en un limbo existencial, transitando por planetas bajo la influencia de soles rojos para inhibir sus habilidades y mitigar sus traumas mediante el aislamiento, y el alcohol. Este estancamiento se interrumpe con la aparición de Ruthye (Eve Ridley), una joven huérfana en busca de venganza tras el asesinato de su familia a manos del mercenario Krem.

El conflicto se dinamiza cuando el propio Krem hiere a Krypto, el icónico can de la heroína y su único compañero, obligando a Kara a abandonar su cinismo cínico y forjar una alianza reticente con la chica. Lo que sigue es un viaje de redención recíproca que funciona como el verdadero motor de la historia: un proceso de sanación donde ambas desmantelan tanto una red criminal intergaláctica como sus propias barreras emocionales.

EL MAGNETISMO DE MILLY ALCOCK Y EL EQUILIBRIO TÉCNICO

El mayor triunfo del largometraje radica en su elección de casting. Milly Alcock se adueña de la pantalla ofreciendo una interpretación consagratoria. Su Kara Zor-El se distancia por completo de las encarnaciones previas en el live-action: es cáustica, desencantada y magnética, sosteniendo el pulso dramático y cómico del film con una naturalidad apabullante. A su lado, la joven Eve Ridley entrega una réplica solvente, equilibrando la fragilidad de la infancia con la crudeza de la pérdida. Asimismo, las breves pero efectivas intervenciones de Jason Momoa como Lobo inyectan una dosis de carisma y brutalidad que enriquecen el ecosistema periférico del relato.

A nivel técnico, el film equilibra sus decisiones. Si bien Supergirl se podría haber beneficiado de utilizar Woman of Tomorrow como una inspiración visual además de narrativa, la puesta en escena de Gillespie ofrece un diseño de producción pulcro y una fotografía definida, un alivio bienvenido frente a la crisis de efectos visuales que aqueja a la industria. La acción está notablemente coreografiada, resultando explosiva pero no exagerada, y el ritmo se mantiene cohesionado gracias a una banda sonora meticulosamente integrada que potencia el humor ácido y oscuro de la cinta.

LA FALENCIA DEL ANTAGONISTA: ¿UN MAL HEREDADO DEL MCU?

El talón de Aquiles de Supergirl reside, de manera irónica, en un apartado que el público ha criticado históricamente en las producciones de Marvel Studios: la construcción de su villano. Krem se presenta como una amenaza física imponente, pero carece de densidad psicológica o motivaciones profundas; es un criminal genérico cuya malevolencia responde únicamente a las necesidades del guion.

Al no consolidarse como un contendiente de peso real para Kara, la tensión dramática decae en varios momentos. Esta debilidad del antagonista permea la narrativa general, obligando al libreto a recurrir a ciertas conveniencias y soluciones apresuradas para resolver los puntos de conflicto. La película sufre cuando debe justificar la urgencia de su villano, recordándonos que sigue sujeta a las ataduras comerciales del subgénero.

CONCLUSIÓN

No estamos ante una obra perfecta, pero sí ante una aventura cósmica notablemente ejecutada que demuestra la versatilidad del nuevo DCU.

Mientras que el Superman de David Corenswet se perfila hacia el escrutinio público y el idealismo en su cinta de 2025, el film de Gillespie se vuelca hacia la introspección de una heroína que busca su lugar en el cosmos. Ambas demuestran que DC Studios se fortalece cuando se apoya en sus personajes, dándole al arco de cada uno de ellos una importancia vital dentro de su narrativa mayor, cuya conectividad aún permanece en las sombras pero se asoma lentamente.

Puntaje: 3,5 de 5

Escritora, community manager y entrevistadora. Fan de Superman, team DC, puede hablar a base de frases de Friends o Los Simpson.