viernes, octubre 22, 2021

Durante la tarde de ayer se reveló que Marvel está iniciando acciones legales contra los herederos de varios de los creadores de los personajes más importantes de la historia de la editorial, entre ellos Steve Ditko (Spider-Man, Doctor Strange), Don Rico (Black Widow) y Don Heck (Iron Man, Hawkeye).

A lo largo de 2021, los descendientes de estos grandes autores han hecho uso de una cláusula legal llamada “notice of termination” (“aviso de término”) que permite a creativos y sus herederos reclamar derechos de autor luego de un período estipulado. Si esta estrategia se aprueba, por ejemplo, Marvel debería devolver una parte de los derechos de Spider-Man en junio de 1963.

Steve Ditko, uno de los más grandes artistas de la historia de los cómics.

A diferencia de lo que se pudo leer en titulares durante el día de ayer, Marvel no está en peligro de perder estos personajes. Aún en el caso poco probable de una derrota legal absoluta, la editorial (y el estudio) solamente debería pagar un porcentaje negociable a los nuevos dueños de los derechos.

Es una pulseada económica, no creativa. Pero lo económico es clave para muchos de los creadores de los universos de superhéroes que amamos, que murieron en la pobreza y no pudieron dejar un centavo a sus descendientes. 

Por eso es que este tipo de demandas no es algo nuevo en la industria editorial. Entre 2004 y 2016 se utilizó por primera vez la cláusula como primera salva de una extensa batalla legal entre la editorial DC Comics y los herederos de Jerry Siegel y Joe Shuster, creadores de Superman. Los herederos se asociaron al poderoso abogado Marc Toberoff y aunque DC ganó, se expusieron varios baches en las leyes de copyright y en los contratos de las editoriales con los autores.

Toberoff se ha vuelto la peor pesadilla de la industria editorial.

El triunfo de la editorial no fue por la ley en sí, sino por un acuerdo informal previo que invalidó el aviso de término. Toberoff logró, sin embargo, que exista un acuerdo formal para utilizar a ciertos personajes creador por Siegel y Shuster, y que se imprime en cada secuencia de créditos y página de cómics. Luego pasó a defender a los hijos de Jack Kirby (co creador de los X-Men, 4 Fantásticos, y mucho más) contra Marvel, un caso que llegó a la Corte Suprema y que fue arreglado extrajudicialmente con Disney.

Por eso no es raro que todos estos creadores de Marvel también estén trabajando con Toberoff como abogado. Marvel tampoco quiere sorpresas y por lo tanto contrató a Dan Petrocelli del estudio legal O’Melveny… los mismos que salvaron a DC de devolver los derechos de Clark Kent a los hijos de los creadores.

El argumento de las editoriales es simple: estos creadores trabajaron bajo contrato, por un monto fijo por página. Es trabajo por encargo y por lo tanto el producto pertenece a la editorial. En el caso de Marvel, más aún, ya que el proceso creativo tiene profunda participación editorial, con editores que escriben el guión después de que el cómic está dibujado (algo conocido como el “Método Marvel” y creado por el mismo Stan Lee).

Stan Lee es una compleja figura histórica, que estuvo del lado de los creativos y de los editores. Es más: en 2005 también tuvo que demandar a Marvel para que le paguen lo que le correspondía por su trabajo.

La cuestión de la concepción de un personaje, sin embargo, es más abstracta que la cantidad de cuadritos que se dibujaron. Las circunstancias de cada creador son distintas, pero en el caso específico de Steve Ditko (quizás porque es el más documentado) el registro histórico parece estar del lado del autor y no de la editorial. A lo largo de los años Ditko reiteró que él fue el creador del personaje y elenco de Spider-Man, además de cuestiones estéticas como el traje y las telarañas.

Varios biógrafos de Lee respaldan la idea de Ditko, que nunca demandó a Marvel porque sus convicciones libertarias no se lo permitían. Los herederos, sin embargo, son otra historia.

Estas demandas y contrademandas se sienten agresivas de las dos partes, pero es parte del proceso necesario para renegociar contratos que fueron cambiando a lo largo de los años. Por eso, aunque las editoriales hayan reforzado sus prácticas a lo largo de los años, las leyes de derechos de autor de Estados Unidos contemplan este tipo de renegociaciones.

En 2021 Disney vive en conflictos legales por Black Widow: el guionista, el dibujante y hasta la actriz que interpreta al personaje.

Para Disney, más allá de la batalla legal que se extenderá por varios años, es otro impacto en su imagen, similar al de la sonada demanda de Scarlett Johansson por el porcentaje de la taquilla de Black Widow. El lenguaje de estas acciones legales y la narrativa de “corporación contra creativos” es nociva para la noción de “una gran familia” que el estudio quiere comunicar.

El público masivo nunca se va a enterar de esto, ya que siempre está la defensa en primera línea de un fandom que busca proteger a la editorial por sobre todo. Los mismos que atacan a Johansson vendiendo el enfrentamiento como una “batalla de millonarios”. Los mismos que se ríen de los boicots de Alan Moore o Ed Brubaker. Los que organizan campañas de acoso contra Martin Scorsese o Denis Villeneuve por declaraciones inocuas. Y especialmente los que prefieren idolatrar a ejecutivos como Lee o Kevin Feige como “arquitectos de universos” por sobre la masa de artistas y guionistas (¿albañiles cósmicos?) que colaboró para construirlos.

Esos fans de Marvel, DC, Disney o Warner definitivamente no representan a la mayoría, pero su vehemencia es un escudo efectivo en la prensa especializada y en las redes sociales. La imagen pública de la corporación está a salvo, pero eso no quita que estos titulares tengan un efecto real sobre la comunidad creativa.

Kevin Feige fue el primero en poner el grito en el cielo luego de la demanda de Johansson. Sabe mejor que nadie la importancia de la imagen de Marvel entre la comunidad creativa de Hollywood.

El boom de los superhéroes ha sido enormemente beneficioso para estas corporaciones, y esta negativa a compartir los beneficios acompañada de vehementes ataques a sus ex-colaboradores está causando un efecto de desgaste tangible en la comunidad artística. 

Es una de las razones por las que guionistas y dibujantes de primera línea están abandonando a los grandes personajes de Marvel y DC, y es imposible no relacionarlo con la derrota aplastante de Disney+ en los recientes Emmys.

Todos los estudios sufren demandas. Eso no es nada nuevo. Pero cuando hay una nueva demanda todos los meses, es difícil no percibir una narrativa preocupante.

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Contenidomante. Fundamentalista de Johnnie To, PS Vita y Amy Sherman-Palladino. Le gustó Jupiter Ascending así que de ser vos no confiaría mucho en sus opiniones.