domingo, marzo 22, 2026

Dicen que el crimen no paga, pero estos ladrones televisivos hicieron carrera y dejaron su marca a lo largo de varias temporadas. 

WHITE COLLAR (2009-2014)

Matthew Bomer es Neal Caffrey, un encantador ex convicto –estafador, falsificador y ladrón de guante blanco– que, tras ser capturado, escapar y volver a prisión, decide hacer un trato con el agente especial del FBI Peter Burke (Tim DeKay). Así, pone toda su experiencia e información al servicio de las buenas causas, ayudando a atrapar a otros criminales elusivos a cambio de su amada libertad. Una pareja bastante dispareja que tiene que llegar a buenos términos por un bien mayor, dejando de lado sus diferencias y los resentimientos del uno hacia el otro. 

HUSTLE (2004-2012)

El británico es un ladrón con códigos y la moral más ajustada. La serie creada por Tony Jordan para la BBC sigue a un grupo de embaucadores de ‘élite’ que, capítulo a capítulo, llevan a cabo golpes maestros con unos cuantos giros de la trama. Liderados por Mickey (Adrian Lester), el craneador de estas complicadas estafas, el equipo se atañe a un estricto código ético, engañando –según su criterio– solo a aquellos que lo merecen (y que puedan cubrir los gastos), jamás a un “hombre honesto”. Ash, Albert, Stacie y Danny completan este grupo, sumando cada uno sus experiencias y habilidades.

LEVERAGE (2008-2012)

Durante cinco temporadas, el equipo criminal liderado por Nathan Ford (Timothy Hutton) se dedicó a robarles a delincuentes ricos, hombres de negocio corruptos y a todos aquellos que abusan de su poder dañando a los más inocentes. “Ladrón que roba a ladrón” o los “Simuladores” de ellos… Ford es un ex investigador de seguros contratado por un ejecutivo para que recupere unos valiosos planos. Para ello, conforma un grupo de expertos estafadores, bastante desconfiados, que unirán fuerzas para llevar a cabo sus planes revanchistas.

SNATCH (2017-2018)

La comedia criminal creada por Alex De Rakoff mantiene vivo el espíritu y todos aquellos elementos (visuales y narrativos) que nos fascinaron de la película original de Guy Ritchie, aunque el argumento se aleja bastante de aquella historia protagonizada por cerdos y diamantes. El pequeño Albie Hill (Luke Pasqualino) creció con la impronta paterna de que “si querés algo lo vas a tener que tomar”. Así se convirtió en un joven delincuente que intenta triunfar en los ‘negocios’, pero no puede escapar de su mala suerte ni del apriete de los gánsters locales. Junto a sus compañeros de andanzas, Charlie Cavendish Scott (Rupert Grint) y Billy ‘Fuckin’ Ayers (Lucien Laviscount), intentan dar el gran golpe, apostando en una pelea arreglada por el mafioso Sonny Castillo. Sí, sale mal. 

LADRÓN SIN DESTINO (IT TAKES A THIEF, 1968-1970)

Antes de hacerse el bueno en Hart to Hart, Robert Wagner era un sofisticado y encantador ladrón, considerado el mejor del mundo, quien llevaba a cabo sus fechorías para financiar su sofisticada vida como playboy. Después de años de eludir a las autoridades es arrestado, pero logra llegar a un acuerdo con el agente estadounidense Noah Bain (Malachi Throne): la absolución total a cambio de ponerse al servicio de la SIA (Secret Intelligence Agency), una agencia de espionaje para la cual tendrá que realizar los robos más espectaculares alrededor del mundo. Como un James Bond con antecedentes penales, pero menos violento.

Jefa de redacción. Nolaniana incurable. DC me da y me quita.