Ya lo dijo Walt Disney: “Por cada risa, debe haber una lágrima”, y muchos actores cómicos parecen haber tomado esta frase al pie de la letra cuando decidieron dar un pequeño giro a sus carreras humorísticas y demostrar que ellos también pueden conmovernos. Repasamos otras cinco grandes (y sorpresivas) interpretaciones dramáticas que llegan de la mano de artistas que se mueven mucho mejor entre las carcajadas del público.
BILL MURRAY EN PERDIDOS EN TOKIO (LOST IN TRANSLATION, 2003)
“Estrella de mediana edad que atraviesa una crisis existencial” se podría aplicar directamente al gran cómico salido de Saturday Night Live, más que a su personaje de Bob Harris en este drama de Sofia Coppola. Pero Bill lo hace todo bien, y empapa al protagonista con su clásico sarcasmo y cierta melancolía, que le viene como anillo al dedo a esta estrella venida a menos que se pasea por Tokio realizando anuncios publicitarios y apariciones en extraños programas televisivos.
Aunque Bob no llega a rozar el patetismo y recibe una dosis de aire fresco cuando conoce a la joven Charlotte (Scarlett Johansson); dos seres humanos que van a la deriva (de forma literal y figurativa) por la gran metrópoli asiática, hasta que cruzan sus caminos.
STEVE CARELL EN PEQUEÑA MISS SUNSHINE (LITTLE MISS SUNSHINE, 2006)
Steve la venía remando desde principios de la década del noventa hasta que explotó con varios papeles de reparto y el protagónico de Virgen a los 40 (The 40 Year Old Virgin, 2005) de la mano de Judd Apatow. Carell siempre gana por buenazo e histriónico, pero en esta road movie independiente rompe con su propio estereotipo y se mete en la piel de Frank, un gay estudioso de Marcel Proust que debe mudarse a la casa de su hermana tras haber querido suicidarse porque su pareja lo abandonó.
El actor deja las morisquetas de lado y entrega una actuación sentida y sincera, aunque no debería preocuparse, ya que, a pesar de todo, no es el miembro más “disfuncional” de esta familia.
ALBERT BROOKS EN DRIVE: ACCIÓN A MÁXIMA VELOCIDAD (DRIVE, 2011)
Brooks es el comediante ‘inteligente’ por antonomasia. Sus personajes neuróticos y obsesivos han influenciado a otros artistas como Steve Martin o Andy Kaufman, y hasta su voz quedó inmortalizada como uno de los mejores invitados de Los Simpsons o el padrazo pez payaso de Buscando a Nemo (Finding Nemo, 2003).
Sorprende y, a su vez, agrada verlo tan terrífico y violento como el jefe mafioso Bernie Rose: el tipo que debe elegir entre sus amigos y los negocios, tan convincente en este thriller neo noir inspirado en los clásicos de los ochenta, pergeñado por el dinamarqués Nicolas Winding Refn.
DANNY DEVITO EN ATRAPADO SIN SALIDA (ONE FLEW OVER THE CUCKOO’S NEST, 1975)
Curiosamente, uno de los primeros papeles cinematográficos del pequeño pero genial actor, productor y director fue en la multipremiada película de Milos Forman. Y, aunque Jack Nicholson es quien se lleva todos los aplausos, el personaje de Danny, Martini, juega un papel fundamental como actor secundario en este drama que reflexiona sobre la institucionalización de los seres humanos y los efectos dañinos que les produce a sus, ya de por sí, inestables psiquis.
RYAN REYNOLDS EN ENTERRADO (BURIED, 2010)
Estamos más acostumbrados a verlo en películas de acción o adaptaciones de superhéroes, pero el actor canadiense tiene un largo currículum repleto de comedias románticas o series de TV como 2 Guys, a Girl and a Pizza Place. En el año 2010 probó suerte con este thriller dramático que lo tiene como único protagonista; todo un experimento a cargo del director español Rodrigo Cortés que le da la oportunidad de lucir sus dotes actorales y mantener al espectador tensionado al borde de la butaca.
Ryan es un contratista que, mientras trabaja en Irak, es secuestrado y enterrado vivo en una locación desconocida. Con la ayuda de un celular deberá intentar conseguir que alguien pague su rescate antes de que el tiempo se le acabe.











