domingo, noviembre 30, 2025

No nos gusta generalizar, pero hay ciertos realizadores cuya filmografía –a nuestro entender– es bastante ‘aburrida’. Directores que se empecinan en repetir las mismas fórmulas y relatos, anclados en la épica, los musicales de dudosa calidad o los dramas históricos, de esos que tanto les gustan a los votantes más vejetes de la Academia de Hollywood. 

TOM HOOPER

Tom Hooper ganó el Oscar por El Discurso del Rey (The King’s Speech, 2010), venciendo a Darren Aronofsky, los hermanos Coen, David Fincher y David O. Russell; todo gracias a este drama de época cargado de esos lugares comunes que tanto ama la Academia. 

Ya lo dijo Kate Winslet en Extras (2005-2007): la Segunda Guerra Mundial y las incapacidades siempre te garantizan un Oscar. Pero la película protagonizada por Colin Firth no es lo peor de una filmografía que también incluye La Chica Danesa (The Danish Girl, 2015), la versión más aburrida de Los Miserables (Les Misérables, 2012) y uno de los bochornos más grandes de la historia del cine: la adaptación de Cats (2019). 

CECIL B. DE MILLE

El rey de las historias épicas, espectaculares… y larguísimas. Cecil B. De Mille fue un pionero en varios aspectos, siempre a la vanguardia de los efectos visuales y un peso pesado en la taquilla estadounidense de la Era Dorada de Hollywood; algo así como el Michael Bay de su época. Si es histórica y está Charlton Heston, seguro que es una película de De Mille, aunque esto último no aplica en todos los casos. 

Cleopatra (1934), Las Cruzadas (1935), Sansón y Dalila (1949), Los Diez Mandamientos (1956) y El Espectáculo más Grande del Mundo (1952) –por la que se llevó el Oscar y, de paso, inspiró a un tal Steven Spielberg– son claros ejemplos de su megalomanía cinematográfica. 

LASSE HALLSTRÖM

Hay suecos con toda la onda, como Tomas Alfredson (responsable de Criatura de la Noche) o la muchachada de ABBA, y también está Lasse Hallström, uno de los realizadores más aburridos de todos los tiempos. Chocolate (Chocolat, 2000), Las Reglas de la Vida (The Cider House Rules, 1999), Casanova (2005)… nos irritamos de solo leer estos títulos. 

Ok, le perdonamos grandes historias como ¿A Quién Ama Gilbert Grape? (What’s Eating Gilbert Grape, 1993), pero luego volvemos a recordar que una de sus últimas películas fue El Cascanueces y los Cuatro Reinos (The Nutcracker and the Four Realms, 2018). 

HUGH HUDSON

Se escucha la musiquita de Vangelis de fondo y, a pesar de que Carrozas de Fuego (Chariots of Fire, 1981) es una gran película –merecedora de sus cuatro Oscar–, debemos admitir que el grueso de la filmografía de Hugh Hudson deja mucho que desear. Greystoke, la Leyenda de Tarzán, el Rey de los Monos (Greystoke: The Legend of Tarzan, Lord of the Apes, 1984), Así es la Vida (My Life So Far, 1999) y Pasión por África (I Dreamed of Africa, 2000) alcanzan y sobran como ejemplo. ¿Lo mejor? El documental Fangio: Una Vida a 300 kilómetros por hora (Fangio: Una vita a 300 all’ora (1980), con testimonios del propio piloto argentino. 

TAYLOR HACKFORD

Taylor Hackford tiene una prolífica carrera como productor e incluso ganó un Oscar por Mejor Cortometraje, allá por finales de los años setenta. Pero cuando se trata de entretener al público con sus películas, se queda un poco corto y se despacha con ‘historias correctas’ y predecibles como Ray (2004), Prueba de Vida (2000) o El Abogado del Diablo (1997). 

Lo perdonamos un poquito por sus magias ochenteras como Reto al Destino (1982) y Sol de Medianoche (1985), aunque acá intervienen la nostalgia y nuestros gustos musicales. Admitámoslo, la mejor decisión que tomó este señor fue casarse con la maravillosa Helen Mirren. 

Jefa de redacción. Nolaniana incurable. DC me da y me quita.