Entre 1974 y 1983, la censura cinematográfica se volvió una práctica común y frecuente en nuestro país, muchas veces, llegando a la prohibición total del estreno de una película. Si bien, el veto a varias de estas cintas se ‘justificó’ debido a su contenido sexual o político, la realidad marca que solo la mitad de estas producciones fueron proscritas por estas cuestiones, mientras que el resto lo hicieron por incluir escenas de “violencia y terror”, generalmente asociadas con los géneros cinematográficos, despreciados por la crítica de la época.
LA NARANJA MECÁNICA (A CLOCKWORK ORANGE, 1971)
No sabemos con exactitud cuál de todos los elementos que presenta la película distópica de Stanley Kubrick, basada en la novela homónima de Anthony Burgess, podría haber molestado a los responsables del ente regulador. La historia de Alex DeLarge –el joven sociópata que lidera una pequeña banda de delincuentes libertinos y ultraviolentos, conocidos como los drugos– fue calificada originalmente como ‘prohibida para mayores de 18 años con cortes’, pero como Kubrick no permitió ningún achure, se la prohibió de raíz. A finales de 1973 llegó a estrenarse sin censura y con dicha calificación, pero al cambiar las autoridades el certificado de exhibición se canceló y quedó vetada de las salas argentinas.
CARRIE (1976)
La introvertida adolescente, avergonzada por sus compañeros de escuela y por su madre posesiva y ultra religiosa, descubre que posee poderes telequinéticos; los que se manifiestan con violencia, justamente, cuando la humillación se apodera de ella. La película de suspenso, dirigida por Brian De Palma –adaptada de la novela homónima escrita por Stephen King–, fue prohibida en el año 1977 y, posteriormente, autorizada para ser estrenada con algunos recortes y con la calificación ‘solo apta para mayores de 18 años’.
MAD MAX (1979)
La historia distópica y postapocalíptica dirigida por George Miller y protagonizada por Mel Gibson, en el icónico papel del policía vengativo que sale en busca de los asesinos de su compañero, su esposa y su hijo en un raid de locura y violencia extrema, fue prohibidísima desde el vamos, en el año 1980. Dos años después pudo llegar a las salas, calificada para mayores de 18 años y cuatro minutos menos de duración. El veto inicial funcionó como un ‘apriete’ para los distribuidores, que debieron someterla a recalificación sin las escenas que molestaban al ente.
SUSPIRIA (1977)
Considerada una de las mejores películas de terror o, al menos, una de las más bellas y estilizadas, Suspiria narra la historia de una joven bailarina que quiere perfeccionar sus estudios en la prestigiosa academia Tanz, pero tras una serie de asesinatos descubre que el lugar es solo la fachada para un siniestro aquelarre de brujas. Esta obra de culto a cargo de Dario Argento, donde se mezclan elementos fantásticos con el giallo y el gore, fue prohibida en el año de su lanzamiento, y recién en 1983 se autorizó el estreno en nuestro país bajo la calificación PM 18, por supuesto.
ORGÍA DE HORROR Y LOCURA (THE ROCKY HORROR PICTURE SHOW, 1975)
Con semejante título, era obvio que este musical (que homenajea y satiriza a las clásicas películas de ciencia ficción clase B) no iba a pasar la aprobación de ningún ente, por eso, su estreno llegó a prohibirse, allá por el año 1979. Dirigida por Jim Sharman –y basada en la obra de Richard O’Brien–, la transgresora historia de esta parejita que se ve obligada a pasar la noche en la mansión del Doctor Frank-N-Furter recién pudo llegar a las salas de nuestro país a finales de los años ochenta; sin éxito comercial, pero convertida en todo un clásico de culto.











