lunes, septiembre 7, 2026

Entre 1974 y 1983, la censura cinematográfica se volvió una práctica común y frecuente en nuestro país, muchas veces, llegando a la prohibición total del estreno de una película. Si bien, el veto a varias de estas cintas se ‘justificó’ debido a su contenido sexual o político, la realidad marca que solo la mitad de estas producciones fueron proscritas por estas cuestiones, mientras que el resto lo hicieron por incluir escenas de “violencia y terror”, generalmente asociadas con los géneros cinematográficos, despreciados por la crítica de la época. 

La censura en nuestro país se oficializó en 1963 cuando se creó el Consejo Nacional Honorario de Calificación Cinematográfica, pero todo se complicó en 1968, cuando se afianzó el Ente de Calificación Cinematográfica que, además de cortar las películas, también podía darse el lujo de prohibirlas si incurrían en alguna de las faltas establecidas. Con el nombramiento de Miguel Paulino Tato como interventor en 1974, inicia el período de mayor prohibición y cortes de la historia argentina, uno que se ensañó con los films de terror, ciencia ficción, fantasía y esas cosas que tanto nos gustan. 

CUERPOS INVADIDOS (VIDEODROME, 1983)

David Cronenberg, el máximo exponente del denominado horror corporal, mezcla miedos humanos, manipulación mediática, lo físico y psicológico, en esta película de terror y ciencia ficción sobre un programador de TV que descubre nuevas y morbosas formas de “entretenimiento”. La película fue prohibida en un principio, a pesar de que la distribuidora la presentó ante el ente de calificación con cinco minutos menos de duración; pero a la larga fue autorizado su estreno en las salas locales. 

CARRERA MORTAL 2000 (DEATH RACE 2000, 1975)

Este clásico de culto del futurismo deportivo está ambientado en la sociedad distópica estadounidense del año 2000, donde el entretenimiento nacional es una carrera brutal por todo el país y los participantes ganan puntos por atropellar a los peatones inocentes. Producida por el prolífico Roger Corman y dirigida por Paul Bartel, la película fue prohibida en 1976 por el mismísimo Tato y autorizada para su estreno un poco después; incluso se pudo ver por televisión, sin que la ciudad de Buenos Aires registrara ningún tipo de incremento en sus accidentes automovilísticos. 

LA COLINA DE LOS OJOS MALDITOS (THE HILLS HAVE EYES, 1977)

Conocida originalmente en nuestro país como La Pandilla Abominable, el clásico de terror de Wes Craven tuvo el placer de ser vetado en nuestro país en el año 1978. Imagínense: esta historia, centrada en una típica familia americana que queda varada en mitad del desierto de Nevada y es perseguida (y cazada) por un clan de caníbales deformes, fue clasificada en los Estados Unidos con una ‘X’ –PM 18 por presentar contenido explícito– y muchas de sus escenas gráficas tuvieron que ser recortadas para entrar en la categoría de ‘restringida’. Acá no tenía la menor chance, y solo hubiese sido aprobada por un ciego.

EL AMANECER DE LOS MUERTOS (DAWN OF THE DEAD, 1978)

Esta secuela de La Noche de los Muertos Vivos (Night of the Living Dead, 1968), otro clásico del terror instantáneo cortesía de George A. Romero, es mucho más que un poco de gore y zombies como cerebros. La historia narra cómo un grupo de sobrevivientes trata de hacerle frente a una horda de muertos vivos que acaba de surgir de la tierra, refugiándose en un centro comercial. Pero esta sátira social sobre el consumismo estadounidense no pudo pasar los estrictos controles del Ente de Calificación Cinematográfica, que prohibió su estreno en el año 1980. 

PIRAÑA (PIRANHA, 1978)

Como tantas otras, esta película clase B surgió como una parodia al gran éxito de Tiburón (Jaws, 1975) de Steven Spielberg, aunque un poquito más bizarra y sangrienta. Producida por Roger Corman y dirigida por Joe Dante, esta oda hemoglobínica narra las peripecias de los turistas de un bonito lugar de veraneo que, sin querer queriendo, se convierten en carnada de un cardumen de pirañas carnívoras. La cinta fue prohibida para el público en general en el año 1979, pero después de unos cuantos recortes pudo ser exhibida bajo la calificación ‘para mayores de 18 años’. 

Jefa de redacción. Nolaniana incurable. DC me da y me quita.