Un día como hoy, hace 50 años, se estrenaba Carrie de Brian de Palma, llevando la primera novela de Stephen King a la pantalla.
“Carrie es una mirada horripilante a los poderes sobrenaturales, la crueldad de la escuela secundaria y la angustia adolescente”, afirma una de esas tantas críticas que da en el clavo cuando se trata de definir la primera adaptación cinematográfica de Stephen King. En 1974, el maestro del horror literario publicaba su novela debut –la historia epistolar de Carrietta White– y, a pesar de los ínfimos 2500 dólares que le pagaron por los derechos fílmicos, la transacción dio sus buenos frutos y se convirtió en la puerta de entrada para una larguísima lista de obras futuras que llegarían a las diferentes pantallas.
Sí, entre habilidades telequinéticas y baños de sangre, Carrie (1976) se hace eco del bullying que muchos jovencitos todavía deben soportar día a día, del lugar de poder y abuso (y abuso de poder) de algunos mayores –Margaret White, la señorita Collins– y de las estructuras institucionales que, muchas veces, también fallan a la hora de contener a sus alumnos. Esta crítica que expone el film sigue siendo uno de sus elementos más valiosos, a pesar de que el conjunto hoy se sienta un tanto exagerado o, como creyó Piper Laurie en su momento, se confunda con un acercamiento a ese humor negro tan común en el cine de Brian De Palma.
El realizador venía de estrenar Un Fantasma en el Paraíso (Phantom of the Paradise, 1974) y de terminar Obsesión (Obsession, 1976), e intrigado por la novela presionó al estudio para tomar las riendas de este proyecto: “Leí el libro. Me lo sugirió un escritor amigo, a su vez, amigo de Stephen King. Me gustó mucho y procedí a comunicarme con mi agente para averiguar quién era el propietario. Descubrí que nadie lo había comprado todavía. Muchos estudios lo estaban considerando, así que llamé a algunas de las personas que conocía y les dije que era un libro excelente y que estaba muy interesado en hacerlo. No pasó nada, al menos, por seis meses”. Al final, King se entusiasmó cuando United Artists eligió a De Palma como director, ya que había disfrutado mucho de Hermanas Diabólicas (Sisters, 1972).

La escritura del guion recayó sobre Lawrence D. Cohen, quien se ciñó a las intenciones del material original. El estudio recién aprobó su segundo borrador, pero le asignó a De Palma un presupuesto bastante escueto de apenas 1.6 millones de dólares. El horror se había convertido en sinónimo de éxito comercial gracias a El Bebé de Rosemary (Rosemary’s Baby, 1968) y El Exorcista (The Exorcist, 1973). Con estos antecedentes, Brian logró extender la inversión a 1.8 millones, pero debió sacrificar varias escenas de la versión final en el proceso.
Linda Blair, Jill Clayburgh y Farrah Fawcett audicionaron para el papel de Carrie White, pero dejaron pasar la oportunidad por diversos motivos. De Palma quería a Betsy Slade y nunca consideró a Sissy Spacek, hasta que el marido de la actriz –el diseñador de producción Jack Fisk– lo convenció de darle una chance. Para ese entonces, el realizador ya tenía en la cabeza a una protagonista interpretada por Amy Irving (quien terminó siendo Sue Snell), aunque se deslumbró con la prueba de cámara de Spacek, quien acudió al casting con vaselina en su cabello, la cara lavada y un aniñado vestido de marinero (que su madre le había hecho cuando estaba en séptimo grado) con el dobladillo cortado.
A lo largo de los 50 días de rodaje, Sissy (intencionalmente) evitó sociabilizar con sus compañeros de elenco para mantenerse en personaje. Por su parte, Piper Laurie (quien se había retirado de la profesión) no entendió muy bien las intenciones del guion y sintió que Margaret era un alter ego demasiado exagerado como para tomárselo en serio. De Palma tuvo que explicarle que era una película de terror y no una “comedia negra” como ella creía… y sigue creyendo hasta su fallecimiento en 2023.
Carrie arrancó con un estreno limitado en los Estados Unidos, el 3 de noviembre de 1976, y se convirtió en el primer suceso comercial para Brian De Palma, recaudando más de 33 millones en el mercado local. Más allá de sus diferentes versiones y su polémica secuela, esta es la única adaptación cinematográfica que lleva el “sello de aprobación” de King, quien más de una vez aseguró que, incluso, era mejor que su novela.

¿De qué se trata?
Carrie White (Spacek) es una ingenua e introvertida adolescente de Carolina del Norte, que debe enfrentar la constante humillación de sus compañeros de clase y los abusos de su madre (Laurie), una mujer posesiva y ultra religiosa que prefiere tratarla como a una nena. Los cambios de la pubertad también traen poderes telequinéticos, los cuales se manifiestan como método de defensa cuando la chica se siente incómoda o amenazada. Incapaz de controlarlos, Carrie igual quiere ser aceptada por sus pares y llevar una vida normal, por eso acepta la invitación de Tommy Ross (William Katt) –uno de los chicos más populares de la escuela– para asistir al baile de graduación. Tommy es el novio de Sue (Irving) y, aunque ella quiere enmendar las cosas y hacer una buena acción para congraciarse con White, no sabe que el resto de sus odiosas camaradas, lideradas por Chris Hargensen (Nancy Allen), pretenden jugarle a Carrie la broma más nefasta durante la velada.
Algunos datos curiosos
* Sue Snell y su mamá están interpretadas por Amy Irving y Priscilla Pointer, madre e hija en la vida real.
* La escena del baile de graduación tardó más de dos semanas en filmarse y requirió de un total de 35 tomas.
* Nancy Allen no lograba obtener la reacción que quería De Palma, y Betty Buckley, quien interpreta a la Srta. Collins, terminó abofeteándola unas 30 veces (de verdad).
* El final de la película difiere del de la novela original y, de hecho, este desenlace le gustó mucho más a Stephen King.










