domingo, mayo 26, 2024

Celebramos el mes del horror repasando cinco clásicos del género que se han convertido en películas de culto para maratonear en Halloween.

Ciertos films prefieren mantenerse al margen de la industria y los estándares culturales de su época, y terminan formando parte de un selecto grupo que, con el tiempo, adquiere la condición de “película de culto”: ya sea por su transgresión social, su formato innovador, una temática demasiado adelantada para su tiempo o por su bajísimo costo de producción, más cercano al cine de clase B o independiente. 

El género de terror es propenso a todas estas características, por sus ideas y temas muchas veces controvertidos, o por su estética visual y narrativa que se aleja de los convencionalismos. Así logran un lugar privilegiado dentro del culto popular, como es el caso de estos cinco títulos que les dejamos a continuación pensando en una maratón de Noche de Brujas. 

Tinieblas (Tenebre, 1982)

Tras su paso por el terror sobrenatural, Dario Argento vuelve a acercarse a los cánones del giallo y lo mezcla con elementos del thriller policíaco. El director se basó en sus propias (malas) experiencias con un fanático para narrar la historia de un famoso escritor norteamericano que, tras su llegada a Roma –para promocionar una nueva novela sobre un psicópata empeñado en acabar con todo los males de la sociedad–, queda envuelto en una serie de asesinatos cometidos por un admirador con ganas de trasladar la ficción a la realidad. 

Horror: Tenebrae
Sigma Cinematografica

Tres Rostros para el Miedo (Peeping Tom, 1960)

El director Michael Powell nos ofrece drama, suspenso, terror y voyerismo en este retrato psicológico de un joven solitario, reprimido sexualmente y asesino compulsivo, obsesionado por capturar el horror reflejado en los rostros de sus víctimas femeninas al ser asesinadas. El estilo narrativo de la película adopta el punto de vista subjetivo del protagonista, obligándonos –e invitándonos– a observar a través de su cámara y de su psique bastante atormentada.   

Scanners (1981)

David Cronenberg mezcla la estructura de un thriller futurista con el espionaje industrial, las conspiraciones y las intrigas, y le sale un film de terror y ciencia ficción bastante convencional para sus parámetros. La película narra la historia de una mega corporación proveedora de sistemas de armamento y seguridad, que intenta utilizar a un grupo de personas con capacidades telepáticas y telequinéticas (los “scanners”) para sus propios y perversos propósitos. El problema empieza cuando uno de estos sujetos de prueba se les rebela.

Horror: Scanners
20th Century Studios

La Serpiente y el Arco Iris (The Serpent and the Rainbow, 1988)

Esta gran película de suspenso y terror, dirigida por Wes Craven, se basa parcialmente en las experiencias de Clairvius Narcisse, un tipo que presuntamente fue envenenado, enterrado vivo y vuelto a la vida gracias a una poción de hierbas que lo convirtió en un zombie (¿?). El protagonista, un antropólogo (Bill Pullman) que viaja hasta Haití para investigar estos rituales de magia negra, se pierde en una extraña paradoja entre la ciencia, la superstición y lo desconocido, en medio de una sociedad anarquista al borde de la revolución. 

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La Mancha Voraz (The Blob, 1958)

Este referente absoluto del cine de terror y el sci-fi independiente de la década del cincuenta era exhibido en doble función junto a Me Casé con un Monstruo (I Married a Monster from Outer Space, 1958), copiando el estilo de las producciones de American International Pictures. Dirigida por Irvin Yeaworth –un tipo dedicado a realizar films educativos y religiosos, al que no le gustó mucho el trabajo terminado-, la historia de esta bola gelatinosa extraterrestre que engulle todo a su paso mientras crece y crece, marca, además, el debut cinematográfico del gran Steve McQueen. 

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Jefa de redacción. Nolaniana incurable. DC me da y me quita.