sábado, junio 22, 2024

Tras un muy difícil fin de semana para las salas de cine, hablamos de los desafíos que enfrenta la industria para recuperar el éxito pre-pandemia.

“No creemos que vayamos a recuperar los niveles pre-pandémicos”, se sinceró hace poco Donna Langley, presidente y directora de contenidos del grupo NBCUniversal Studio, sobre el panorama cinematográfico actual y los desafíos que enfrenta la industria al intentar recuperar el ritmo (y los números) anteriores al Covid-19. 

La venta de entradas en Estados Unidos bajó un 20% en lo que va de 2024 y la taquilla mundial está sufriendo una caída aún más pronunciada; las huelgas de actores y escritores de 2023 provocaron el retraso de muchas producciones, agravando un poco más la situación y la falta de películas en las salas de cine: “En este momento, hay menos volumen en el mercado. Si no hay variedad de cosas para ver, se pierde la costumbre… necesitamos que vuelva el volumen. Necesitamos más películas y necesitamos películas geniales en el mercado”, agregó la ejecutiva.

Langley no deja de ser optimista a pesar de la realidad, y no la podemos culpar: Universal Pictures terminó 2023 a la cabeza del resto de los estudios, gracias a las recaudaciones globales de Super Mario Bros.: La Película (The Super Mario Bros. Movie), Oppenheimer, Rápidos y Furiosos X (Fast X) y Five Nights at Freddy’s, entre otras; además de coronar una gran temporada con los siete Oscar de la biopic de Christopher Nolan. 

Esta combinación de propiedades intelectuales, sagas exitosas y dramas de prestigio parece ser la fórmula ganadora y el camino a seguir… aunque no siempre funciona al momento de conectar con un público acostumbrado a las franquicias y la comodidad del streaming. 

“En el cine no hay reglas”, dice Langley, y tiene razón, porque lo que hoy es un hit, mañana puede convertirse en fracaso. La audiencia pide originalidad y calidad pero, al mismo tiempo, le da la espalda a títulos recientes como Profesión Peligro (The Fall Guy) y Amigos Imaginarios (IF) o las nuevas entregas de sagas bien establecidas como El Planeta de los Simios: Nuevo Reino (Kingdom of the Planet of the Apes) y Furiosa: De la Saga Mad Max (Furiosa: A Mad Max Saga).

La más reciente entrega de la saga creada por George Miller, con una recaudación de alrededor de 32 millones de dólares en su primer fin de semana, está por convertirse en el peor  lanzamiento del Día de los Caídos –feriado en los Estados unidos que marca el comienzo de la taquilla veraniega–, desde los 33 millones que recaudó Tomorrowland en 2015; números no muy alejados a lo que recaudó Mad Max: Furia en el Camino (Mad Max: Fury Road, 2015) en su segundo fin de semana, casi una década atrás.

THE SOCIETY Y LAS ESPERANZAS DE UNA CONTINUACIÓN

Oscar: Oppenheimer Cine
Universal Pictures

¿El fin de la experiencia cinematográfica?

¿El cine se está muriendo como pretenden afirmar algunos? No, la experiencia cinematográfica no va a desaparecer tan fácilmente, aunque como dice Donna, es probable que no vuelva a ser la misma después de la pandemia. Tras el impacto de las huelgas, ya se sabía que 2024 iba a ser un año desafiante para la industria, que igual logró sobrevivir al 2020/2021 y demostró que “si lo construyes, ellos vendrán” con el espontáneo suceso de Barbenheimer y otros hits como Top Gun: Maverick (2022) y Avatar: El Camino del Agua (Avatar: The Way of Water, 2022).   

“No hay razón para creer que la película en sí sea mejor en cualquier tamaño de pantalla para todas las personas. Mi hijo es editor y vio Lawrence de Arabia en su celular”, comentó Ted Sarandos –co-director ejecutivo de Netflix– sobre el éxito de Barbie y Oppenheimer… tratando de defender la ‘experiencia cinematográfica’ desde el sillón de su casa. 

Las palabras de Ted no tienen mucho sentido, justamente, porque el público alrededor del mundo eligió ver esos eventos en el mejor formato posible. Lo mismo ocurrió con Duna: Parte Dos (Dune: Part Two, 2024) de Denis Villeneuve, hasta el momento, la película más taquillera del año. 

El cine ya sobrevivió a la TV, el cable y los sistemas on demand. Debe adaptar su modelo de negocios pero, sobre todo, entender que el espectador es diferente, sus hábitos son diferentes y eso es lo más difícil de modificar. ¿De quién es la culpa? Hay varios factores a tener en cuenta, pero al final del día, es la sumatoria de todos ellos lo que nos trajo hasta acá.

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Cine Luca
Pixar

¿Los culpables de la crisis en el cine?

Las plataformas de streaming: el auge de las plataformas digitales contribuyó al colapso de las salas en cierta medida, pero el formato hoy también atraviesa su propia crisis. Compañías como Netflix, Prime Video o Apple TV+ son grandes propulsoras de proyectos y de oportunidades para los cineastas (sean veteranos o debutantes), pero también son ‘culpables’ de acaparar ciertos géneros y producciones que ya no tienen su lugar para brillar en la pantalla grande. 

Comedias románticas, dramas intimistas, producciones independientes y de mediano presupuesto encontraron en el streaming una segunda chance cuando los grandes estudios les dieron la espalda en beneficio de las franquicias y los superhéroes. Ahora, este tipo de historias (fundamentales para el ecosistema cinematográfico) figuran como ‘producciones originales’ del on demand –algo no muy diferente al ‘directo a video’ de las décadas del noventa y dos mil–, muchas veces, títulos genéricos de dudosa calidad o que pierden relevancia dentro del catálogo cuando el algoritmo destaca el próximo estreno.

Los altísimos presupuestos: esta falta de variedad y ‘producciones más chicas’ es culpa de los estudios que, hace rato, decidieron apostar a lo seguro o, al menos, lo que parecía seguro: las franquicias, las IPs y las aventuras superheroicas que inundaron las salas (y los rankings de lo más taquillero) con su supremacía, hasta que el público se cansó de ver siempre la misma historia. 2023 demostró que esta fórmula es falible y que la calidad es más importante que la cantidad. 

Estas producciones multimillonarias –la mayoría con presupuestos por encima de los 200 millones– terminaron en fracaso y pérdidas para las compañías que, igual, no siempre se arriesgan con historias originales. Ya lo dijo el guionista y director Cord Jefferson en su discurso de agradecimiento a Mejor Guion Adaptado por American Fiction

“La industria es reacia a tomar riesgos” y sugirió que, en lugar de hacer una película de 200 millones de dólares, los estudios deberían distribuir esos recursos y asegurar el espacio para voces nuevas y audaces. “Intenten hacer veinte películas de 10 millones de dólares o 50 películas de 4 millones de dólares”. No parece tan difícil, ¿no?    

Las ventanas de exhibición: con el advenimiento del streaming y las plataformas propias de cada estudio, el público también se acostumbró a que ese estreno cinematográfico (no tan esperado), más pronto que tarde, va a estar disponible al alcance de un clic. La exclusividad de pantallas es fundamental para el éxito de una película, como el caso de Oppenheimer, donde Nolan exigió –al menos– cien días de exhibición antes de saltar a los formatos caseros y luego, recién, al on demand. 

A pesar del éxito en DVD y BD, y de estar disponible en Peacock desde el 16 de febrero de 2024 (siete meses después de su estreno), la película permaneció en cartel por 245 días, propulsada por la temporada de premios. Lamentablemente, la pandemia propició y aceleró grandes cambios en las ventanas de exhibición –a veces, con solo un par de semanas de exclusividad en salas–; una de las estocadas más mortales para la industria, que también sumó estrenos en simultáneo (en cines y plataformas) o lanzamientos exclusivos del on demand, como dijimos, malacostumbrando al espectador. 

Pixar, uno de los estudios más taquilleros de todos los tiempos, degradó su propia marca con los lanzamientos en Disney+, pero Five Nights at Freddy’s se convirtió en todo un éxito, a pesar de su estreno simultáneo. Cada título es diferente y debe ser analizado como tal, y no todos los cineastas tienen el poder de Nolan, James Cameron o el propio Tom Cruise, para pelear por esa exclusividad en las salas de cine. 

Otros factores: el COVID, el precio de las entradas, la saturación de franquicias (secuelas, adaptaciones, refritos), la falta de historias originales y de ‘estrellas’ convocantes, la variedad y cantidad de contenido digital y un larguísimo etcétera también se puede agregar a la lista de contras cuando intentamos analizar los problemas de la industria y, sobre todo, de los recientes fracasos de taquilla. 

La respuesta ante la pregunta de “¿quién es responsable?” no es sencilla, porque es una combinación de factores y la lógica no siempre se aplica. Sí queda claro que el público responde ante ‘la película evento’; entonces, es responsabilidad de los estudios cuidar un poco más sus producciones, darles la importancia que se merecen, no solo desde el presupuesto, sino desde la promoción. Preocuparse por la calidad y por ese mismo presupuesto, que no siempre se justifica en el resultado final: “Si lo construyen, ellos (nosotros) vendrán”.  

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Jefa de redacción. Nolaniana incurable. DC me da y me quita.