Wildwood: El Bosque Salvaje se mete de lleno en la carrera por el Oscar, presentando una historia profunda con visuales impactantes.
El estudio Laika viene dejando su marca en el mundo de la animación desde su primera producción Coraline y la Puerta Secreta (Coraline, 2009). A siete años de su último estreno, Sr. Link (Missing Link, 2019), el director Travis Knight vuelve a la pantalla grande con Wildwood: El Bosque Salvaje (Wildwood, 2026), una aventura fantástica que no tiene nada que envidiarles a las fábulas cinematográficas más clásicas –y oscuras– de la década del ochenta. Esta adaptación del libro infantil Las Crónicas de Wildwood (Wildwood) escrito por Colin Meloy, líder de la banda folk The Decemberists, no es la típica película en stop motion para los ‘más chicos’; por el contrario, se anima como ninguna otra a tocar temas más adultos y a mostrar sus repercusiones con mucha acción, corazón y violencia.
LA MAGIA SÍ EXISTE
La historia de Wildwood se centra en Prue McKeel (voz de Peyton Elizabeth Lee), una adolescente de Portland, Oregón, que vive junto a sus padres y su pequeño hermano Mac. Prue ya está grande (y rebelde) para creer en la magia, a pesar de que sus papás se empecinan en protegerla de peligros, aparentemente, inexistentes… Hasta que la chica se ve obligada a adentrarse en el “territorio impenetrable”, un bosque en las afueras de la ciudad, después de que Mac es secuestrado por una parvada de cuervos liderados por una mujer llamada Alexandra (Carey Mulligan). Con la ayuda de Curtis (Jacob Tremblay), un compañero de clase, Prue descubre un mundo repleto de animales parlanchines, bandidos temibles y los malvados planes de Alexandra, quien no se detendrá ante nada para lograr su cometido.

SIN MIEDO A LA OSCURIDAD
Knight, responsable de Kubo y la Búsqueda Samurái (Kubo and the Two Strings, 2016), así como el guión de Chris Butler, no solo nos adentran en la fantasía de este territorio impenetrable donde las diferentes facciones se enfrentan a las huestes de Alexandra para restaurar la paz y la armonía. También se arriesgan con tópicos alejados de la típica temática infantil, como la corrupción, el trauma, la culpa y la imposibilidad de aceptar la pérdida. Alexandra no es la clásica hechicera de los cuentos de hadas; la ex gobernadora del Bosque del Sur es una villana tridimensional con la que Prue y los espectadores pueden empatizar, aunque sus acciones sean 100% reprochables.
El amor y el dolor no son sentimientos opuestos a lo largo de esta historia. A Prue la impulsa la conexión con su hermano y la responsabilidad después de desobedecer a sus padres. Lo mismo ocurre con Alexandra, movida por la pérdida de su pequeño hijo y el deseo de poder recuperarlo a toda costa, aunque eso implique destruir el bosque y a todos sus habitantes.
Desde la primera escena, Wildwood deja en claro que no es una película apropiada para el público menudo –es la primera producción de Laika con calificación PG 13–; una historia oscura que toma decisiones audaces y, para algunos, un tanto ‘controvertidas’. Ambiciosa desde lo visual y mágica desde los sentimientos que busca transmitir, sobre todo, para los niños de corazón que crecimos durante los años ochenta viendo fábulas como Laberinto (Labyrinth, 1986), El Cristal Encantado (The Dark Crystal, 1982), La Historia Sin Fin (The Neverending Story, 1984) o Leyenda (Legend, 1985).
UNA HISTORIA CUADRO POR CUADRO
Más allá de la narración, a veces un tanto apresurada al punto de no permitir conectar con cada una de las historias individuales y personajes en pantalla, Wildwood es una maravilla visual construida fotograma a fotograma; tan impresionante que, por momentos, nos hace olvidar que estamos frente a una película animada. La ilusión se completa con un gran elenco de voces –Mahershala Ali, Awkwafina, Angela Bassett, Charlie Day, Tom Waits, Richard E. Grant, entre– los efectos especiales que ayudan a construir batallas tan épicas como las de El Señor de los Anillos (The Lord of the Rings) y la banda sonora: compuesta por la música de Dario Marianelli y las canciones folk de The Decemberists.
Sabiendo que a los votantes de la Academia de Hollywood todavía les cuesta tomarse en serio y premiar a las historias animadas, más allá de su categoría específica y alguna que otra canción original o banda sonora, no auguramos mucho más que una o dos postulaciones para la película, la gran favorita a llevarse el Oscar esta temporada. Pero, así como Kubo y la Búsqueda Samurái se coló en Mejores Efectos Visuales, Wildwood: El Bosque Salvaje podría sumar otras menciones técnicas muy merecidas, desde el montaje hasta la dirección de arte o la fotografía.

CONCLUSIÓN
Wildwood es, por lejos, la apuesta más ambiciosa de Laika. Oscura y sentida, aunque nunca llega a la instancia del golpe bajo… ni las lágrimas. Sí, puede carecer de ese ‘punch’ emocional tan necesario en el final, pero lo compensa con una historia sincera, diseñada para deleitar los sentidos y recordarnos la verdadera razón de por qué vamos al cine.
Puntaje: 4.5 de 5










