El Caballero de los Siete Reinos (A Knight of the Seven Kingdoms), el nuevo spinoff del universo épico-fantástico creado por George R.R. Martin, nos traslada a Westeros entre los acontecimientos de La Casa del Dragón (House of the Dragon) y Juego de Tronos (Game of Thrones, 2011-2019). En este escenario, basado en las novelas cortas Los Cuentos de Dunk y Egg (Tales of Dunk and Egg, 1998-2010), conoceos a dos héroes improbables: Ser Duncan, el Alto o ‘Dunk’ (Peter Claffey), un joven caballero errante de origen humilde, y su diminuto escudero, Egg (Dexter Sol Ansell), quien esconde sus propios secretos.
En el marco de este estreno que ya puede verse en HBO y HBO Max, tuvimos acceso a varias entrevistas con el elenco y los responsables de la serie, en este caso, Sarah Adina Smith, responsable de dirigir los últimos tres episodios de esta primera temporada.
– ¿Cómo llegaste a dirigir El Caballero de los Siete Reinos?
Ya era fan de Juego de Tronos, pero estos guiones eran realmente especiales y sorprendentes en cuanto a su tono. Me pareció más una comedia existencialista, casi al estilo de Esperando a Godot. Hay algo un poco absurdo en la relación de este hombre con el universo, en la relación de Dunk con Westeros. Pero también en esta historia, implícitamente, mantiene una conversación con los dioses, hablando con el destino y cómo este se encoge de hombros. Es muy diferente a lo que vemos en otras historias de Poniente. Sentí como si estuviéramos en la piel de este personaje, que podemos conectar con él y su punto de vista con mucha más devoción que en otras historias de Westeros. Siempre llamaré a El Caballero de los Siete Reinos el primo humilde y peculiar de Game of Thrones. Esta historia tiene autoconciencia; aunque nunca socava lo que está en juego y, al mismo tiempo, tiene una perspectiva ligeramente irónica de la vida.
– ¿Cuáles fueron los mayores desafíos al crear una serie nueva en un universo ya establecido?
Sobre todo, me preocupaba que, debido a las expectativas del público, nos sintiéramos presionados a hacerla más parecida a las otras dos series. Lo más importante para mí era que siempre tuviera su propia esencia. El hecho de que se tratara de una producción más pequeña nos dio un poco más de libertad para hacerlo. Las otras dos nos aportan mucho trabajo porque el público que las ha visto aporta mucho contexto a la serie. Cualquiera que esté familiarizado con ellas sabe que Westeros es brutal y despiadado, por lo que esa narrativa, en cierto modo, ya está completa. Nos da la posibilidad de abordar nuestra historia de forma más sencilla, desde una perspectiva más realista y humana, simplemente acompañando a este humilde personaje en ese mundo más amplio.
– ¿Qué tan importante fue el casting de Dunk y Egg para el éxito de esta historia?
Al final del día, la relación entre Dunk y Egg es lo que más nos importa. Así que, obviamente, era crucial encontrar actores que pudieran interpretar esos dos papeles, pero aún más importante, actores que se comprometieran a construir esa relación. Dexter [Sol Ansell] y Peter [Claffey] son actores brillantes y aportan mucho humor y especificidad a sus personajes. Creo que lo más agradable de ver es que Dexter es un niño pequeño, mientras que Peter es un ejemplar enorme… y, sin embargo, Egg puede dominar por completo la conversación. Dexter no solo puede competir con cualquier adulto, sino que puede superarlos. Así que hay algo que ya resulta realmente adictivo de ver en ellos dos. Y luego encontraron la manera de cuidarse mutuamente, tanto como personas, como actores en el set y como personajes. Sentí que se formó un compromiso y un vínculo muy auténticos, casi familiares.

– En términos técnicos, ¿cómo decidiste contar esta historia?
Ira [Parker] y George [R.R. Martin] –creadores de la serie– se esforzaron para evitar introducir grandes efectos visuales en esta historia. Queríamos mantener los pies sobre la tierra, incluso con la cámara en el suelo la mayor parte del tiempo, y de nuevo, esa es una manera de diferenciar esta serie de las demás. Intentábamos contar una historia pequeña y sencilla. O sea, toda esta temporada transcurre en Ashford que, sinceramente, es como –perdón– un pueblo de mierd* de Westeros que a nadie le importa. Los Targaryen ni siquiera quieren ir a este torneo, pero están allí por razones políticas, ya que el poder Targaryen está empezando a menguar y se dan cuenta de que necesitan fomentar el amor Targaryen entre la gente. Por eso, simplemente intentamos asumir que esta es una historia más pequeña y contenida, y usamos reglas de diseño para asegurarlo. Eso significó no permitirnos el lujo de grandes escenario ni un alcance desmesurado. Creo que el mejor ejemplo de ello es que construimos una marioneta de dragón absolutamente impresionante y detallada que se usó en un show de marionetas de la serie… en lugar de hacer la versión de Game of Thrones, donde construimos un dragón ‘real’ en efectos visuales. ¡Creamos una marioneta de dragón de verdad para la serie!
– ¿Cómo fue el rodaje en Irlanda del Norte?
Mi primer día oficial de rodaje hubo una lluvia torrencial, fue caminar con dificultad por el barro, con un frío glacial… y aun así fue divertidísimo. Era mi primera vez ese día, así que pensé: “A lo mejor es así todos los días”. Después me di cuenta de que podíamos rodar con cualquier clima. Podríamos solucionarlo. Lo más difícil del clima no era que fuera lluvioso y físicamente exigente, sino que en Belfast el tiempo cambiaba constantemente. Así que rodábamos durante una hora bajo una lluvia torrencial y luego salía el sol. Entonces era un auténtico rompecabezas cómo ibas a adaptarte a eso, dar la vuelta y rodar el resto de la escena. Nuestra filosofía era: “Sigamos rodando, vamos a hacer que funcione”.
– ¿Cómo fue trabajar con tantos caballos?
Una de las razones por las que me entusiasmó aceptar el trabajo es que nunca había trabajado con caballos. Tuve que ponerme al día rápidamente, y uno descubre en seguida qué cosas son un fastidio y qué no hay que hacer al rodar con caballos. Tuve mucha suerte de tener a la gente de The Devil’s Horsemen como expertos en caballos, y fueron increíbles al ayudarme a entender las mejores prácticas. Desde entonces, me volví una fan de rodar con caballos. Acabo de terminar el piloto de Little House on the Prairie que tenía varios caballos, y ayer presenté la idea para una película donde todo transcurre con dos caballos. Siento que, de alguna manera, estoy en mi faceta equina.
– ¿Cómo lograron equilibrar los elementos humorísticos de la serie con el riesgo constante de vida o muerte?
Como bien dijo Ira [Parker], la regla general era que lo que está en juego es real y que uno interpreta el drama, pero nunca puede tomarse demasiado en serio durante tanto tiempo. Siempre quisimos socavarlo con humor, incluso en sus momentos más oscuros. Es un humor negro, así que encaja en este mundo. Además, creo que también hay humor negro en las otras dos series, sobre todo en la original de Game of Throenes y en los guiones de George. Simplemente, lo potenciando aún más.










