domingo, septiembre 15, 2019

La semana que viene llega la nueva versión de Saint Seiya: Los Caballeros del Zodiaco a cargo de Netflix y tuvimos la oportunidad de ver la mitad de esta primera temporada. El nuevo show trata de diferenciarse un poco de lo que ya conocemos y, en eso, tiene varios aciertos y varios errores.

En primer lugar, es reconfortante saber que el opening original del animé vuelve con todo su poder. Lamentablemente, en esta versión lo tenemos en inglés, pero la idea es más o menos la misma, esa guitarra eléctrica no se mancha.

Lo segundo que vemos después de la intro es el momento en el que raptan a Seika, la hermana de Seiya, y ahí nos empieza a hacer ruido la animación. Se siente como escena cinemática de un videojuego de la generación pasada o con expresiones a lo Zelda: Breath of the Wild, donde parece que faltan algunos cuadros por segundo. Por suerte, la animación mejora muchísimo durante los combates, que son mucho más frenéticos y llamativos.

En los seis capítulos que pudimos ver, tenemos la introducción de Seiya, vemos cómo consiguió la armadura de Pegaso, pasamos por el torneo galáctico -que se realiza en un galpón de manera totalmente clandestina- y vemos a los caballeros de bronce enfrentarse a Ikki y los caballeros negros, que tienen una muy buena vuelta de tuerca.

Como podrás imaginar, esto quiere decir que la serie está ultra acelerada. Así y todo, no se siente que pasen demasiadas cosas por episodio, porque la animación se centra en los personajes principales y, en muchas ocasiones, parece que están en escenarios completamente vacíos y mal animados.

Varios elementos y detalles que no adelantaremos cambiaron respecto del animé original, pero los fans van a darse cuenta de que es para bien, porque toma bastante más ideas del manga que fueron descartadas en el camino.

El punto más flojo de esta nueva adaptación viene de la mano de un elemento nuevo en la trama. Se creó un antagonista militar cuya misión es eliminar a todos los caballeros. Esta subtrama no encaja para nada con la temática y nos obliga a tener un capítulo casi entero en el que los protagonistas pelean contra tanques, helicópteros y aviones.

Habiendo visto seis episodios, podemos asegurar que el show tiene buenas intenciones y ejecuta algunas de ellas muy bien. Lamentablemente, son más las cosas que nos hacen ruido que las que nos dejan contentos. Puede que el resto de la temporada se redima, pero esta nueva versión está claramente apuntada a un público que no experimentó casi nada de la franquicia y que puede llevarse una linda experiencia. No es de lo peor que ha hecho Netflix con una saga de animé, pero está lejos de llegarle a cosas como Castlevania.

¿La vas a ver?

Editor. Todavía espera ser un Power Ranger o el próximo Doctor Who, lo que ocurra primero.