El mundo de los superhéroes sigue viviendo una gran época a pesar de una caída en cines y en la tv, pero hay algunas adaptaciones que preferiríamos olvidar.
Los superhéroes televisivos alcanzaron su pico máximo a mediados de la década pasada, gracias al Arrowverse y los héroes urbanos de Marvel/Netflix. Pero gran parte de ese suceso hay que atribuírselo a antecesoras como Smallville (2001-2011) o, por qué no, a la clásica serie de Batman protagonizada por Adam West en la década del sesenta. Claro que no todo son rosas en este universo de la pantalla chica, ya que hubo varios intentos fallidos que terminaron convirtiéndose en una verdadera debacle comiquera.
MUTANT X (2001-2004)
Viajemos en el tiempo, a principios del nuevo milenio, cuando el género superheroico explotó gracias a X-Men (2000) de Bryan Singer. Las oportunidades de llamar la atención del público eran infinitas, pero como Marvel no podía echar mano de los derechos de los personajes (por entonces, pertenecientes a Fox), no tuvo mejor idea que inventarse unos nuevos y engañar a los ilusos que iban en busca de nuevas aventuras de los hombres X. Las demandas no se hicieron esperar, pero Marvel, sabiamente, aclaró que sus personajes eran muy diferentes: en vez de un grupo de personas que nace con extrañas mutaciones y habilidades, cuya misión es buscar y velar por el bienestar de otros ‘mutantes’, su serie se basa en un equipo de “Nuevos Mutantes” que adquiere sus poderes gracias a la ingeniería genética. Manzanas y peras.
NIGHT MAN (1997-1999)
Johnny Domino (Matt McColm) es un reconocido saxofonista de jazz de San Francisco que, tras ser golpeado por un rayo en un extraño accidente, adquiere la habilidad de percibir telepáticamente el mal que, lamentablemente, lo priva de volver a dormir. La premisa de este show –basado muy libremente en una historia homónima de Malibu Comics–, es bastante ridícula, pero no tanto como el trajecito que debe vestir este héroe. Lo más curioso es entender cómo un músico puede afrontar semejante gasto y armarse un atuendo con el que puede volar, hacerse invisible o disparar rayos láser. Este excéntrico personaje tuvo como estrellas invitadas a Little Richard, Donald Trump y Jonathan Chase, el mismísimo Manimal, con el que supo hacer equipo.
THE AMAZING SPIDER-MAN (1977-1979)
Esta serie de CBS logró algo que parecía imposible hasta ese momento: que Spidey se convirtiera en el superhéroe más aburrido. Claramente no había presupuesto para mostrar los poderes del arácnido o los de sus enemigos de forma convincente, pero la historia, alejadísima del personaje original, tampoco ayuda mucho que digamos. Demasiado ATP, la serie se centra en las aventuras de un bastardeado Peter Parker/Spider-Man interpretado por Nicholas Hammond –el joven Friedrich de La Novicia Rebelde–, enfrentando a una serie de criminales de segunda categoría, desde asaltantes de todo tipo hasta un gurú de la New Age.
CAPTAIN AMERICA (1979) / CAPTAIN AMERICA II: DEATH TOO SOON (1979)
El Capi hizo dos películas para televisión con la esperanza de conseguir su propia serie, pero nunca lo consiguió. ¿Por qué será? Empecemos por el hecho de que esta versión de Steve Rogers (Reb Brown) es un moderno ex marine y no un soldado de la Segunda Guerra Mundial, que se pasea por California al mejor estilo surfista. El héroe ostenta dos uniformes diferentes (el segundo bastante más acorde a los cómics), que incluyen un casco de motocicleta en lugar de la capucha característica como parte del conjunto. Este es un detalle menor comparado con los guiones y el hecho de que resulta imposible llamar a este ‘personaje’ Capitán América.
SHAZAM! (1974-1977)
Por algún motivo inexplicable, el clásico estudio de animación Filmation decidió llevar a la pantalla chica esta versión live action del Capitán Marvel. Bastante alejada del cómic original, la serie de media hora muestra al joven Billy Batson viajando a través de las rutas de California en una casa rodante, acompañado por su mentor (llamado Mentor). El héroe hace paradas en distintos pueblitos y ayuda a todo aquel que lo necesita, tanto en su forma juvenil o convertido en el mortal más poderoso, a través de la magia de la animación y los efectos especiales. Sin sus villanos habituales a la vista, y con la violencia casi diluida, Billy tiene la oportunidad de aprender una moraleja al final de cada episodio.










