domingo, marzo 1, 2026

Después de los BAFTA, el último gran precursor pendiente antes de la entrega de los Oscar, para la categoría de Mejor Película, es el premio del sindicato de productores de los Estados Unidos o el Producers Guild of America (PGA). Este galardón se entrega desde el año 1990 y, a lo largo de estas tres décadas y media, la distinción se alineó con el receptor de la estatuilla dorada en 26/36 oportunidades. No es un indicador infalible, pero su sistema de votación (el sistema de votación preferencial) coincide con la Academia desde 2009, donde la coincidencia se reduce a 13/16. 

Este fin de semana se entregan el PGA y el SAG (el premio del sindicato de actores), que cuenta con una presea para el Mejor Elenco: otro posible precursor a Mejor Película, aunque su taza de coincidencia es mucho menor. Pero el verdadero indicador, al menos en los últimos años, parecen ser la pasión de los votantes y el ‘momentum’ de las películas nominadas; una combinación que puede torcer la balanza justo antes de los Oscar, como ya ocurrió con el triunfo de Parasite (Gisaengchung, 2019) o Luz de Luna (Moonlight, 2016), que les ganaron a las grandes favoritas –1917 (2019) y La La Land (2016), respectivamente– de la temporada de premios y el PGA. 

Benicio del Toro Una Batalla Tras Otra Banner 1
WB

Cada vez resulta más complicado pronosticar a los ganadores de la estatuilla dorada, a menos de que se trate de una de esas películas gigantes e inevitables como Oppenheimer (2023). Una Batalla tras Otra (One Battle After Another) parece seguir este recorrido –hasta ahora, no perdió ningún precursor importante–, pero se hace difícil ignorar las 16 nominaciones al Oscar que consiguió su gran competidora: Pecadores (Sinners). La cinta de Ryan Coogler podría afianzar el tramo final de este recorrido si gana el SAG a Mejor Elenco y el PGA, dejando abierta la posibilidad de una división entre los premios a Mejor Director y Mejor Película el próximo 15 de marzo. No sería la primera ni la última vez. 

El PGA suele tener en cuenta la taquilla de los nominados (por algo votan los productores), y Pecadores es un suceso que no pasa desapercibido. Por el contrario, muchos consideran la película de Paul Thomas Anderson como un triunfo a medias: un fracaso de recaudación (costó más de 130 millones de dólares y recaudó unos 208 millones a nivel mundial), aunque se convirtió en su obra más exitosa y celebrada hasta el momento. Al final del día, es posible que este detalle no tenga ninguna influencia entre los votantes que quieran premiar el riesgo que tomó Warnes Bros. al apostar por esta historia y su visión autoral.  

¿Podremos seguir confiando en las estadísticas? ¿La pasión por Sinners se impondrá ante el historial ganador de OBAA? La temporada de premios se hace cada vez más larga y la ‘fatiga’ se puede llegar a sentir en la gran favorita, pero hasta ahora no hay señales claras de que la película de PTA esté perdiendo fuerza entre los distintos cuerpos de votantes de la industria, que se superponen con los de la Academia. Las ceremonias de este fin de semana pueden terminar de definir la carrera por el premio principal… o mantener el suspenso hasta la entrega de los Oscar, el próximo 15 de marzo.     

Jefa de redacción. Nolaniana incurable. DC me da y me quita.