domingo, julio 19, 2026

Con el estreno de La Odisea (The Odyssey, 2026) de Christopher Nolan, repasamos otros clásicos imperdibles –épicos y grandilocuentes– que dejaron su marca en la historia del séptimo arte. 

LOS DIEZ MANDAMIENTOS (THE TEN COMMANDMENTS, 1956)

No hace falta decir que estamos ante una de las películas más épicas que nos regaló el mítico Hollywood en VistaVision y Technicolor: la bíblica historia de Moisés (Charlton Heston), el príncipe de Egipto, que un día descubrió que, en realidad, era ‘adoptado’ y que sus verdaderos orígenes eran hebreos. Moisés decide seguir un mandato divino y liberar a su pueblo de la tiranía del faraón Ramsés (Yul Brynner), para luego guiarlos hasta la Tierra Prometida. Una tarea que parece sencilla, pero que va a requerir de varios sacrificios. Todo un despliegue visual para la época, ganadora del Oscar a Mejores Efectos Especiales gracias a la separación de las aguas del Mar Rojo.

HASTA QUE LLEGÓ SU HORA (C’ERA UNA VOLTA IL WEST, 1968)

Sergio Leone arranca con su famosa “Once Upon a Time Trilogy” y, de paso, le da vida a una de sus obras más logradas; además de uno de los mejores spaghetti western, acá protagonizado por Charles Bronson, Henry Fonda, Jason Robards, Claudia Cardinale y Gabriele Ferzetti. La historia se centra en un misterioso personaje apodado Armónica (Bronson), quien anda en busca de Frank (Fonda), un despiadado pistolero que trabaja bajo las órdenes de un hombre adinerado que controla el transporte ferroviario. Armónica termina haciendo equipo con Cheyenne (Robards), acusado de asesinar a toda una familia; pero detrás de todo esto hay una viuda, un terrero del que los poderosos quieren echar mano y un par de buenos samaritanos que tratarán de protegerla.

ESPARTACO (SPARTACUS, 1960)

Stanley Kubrick es el responsable de contar la historia de Espartaco (Kirk Douglas), el esclavo que lideró una violenta rebelión en tiempos de la república romana; basada en la novela homónima de Howard Fast, y coprotagonizada por Laurence Olivier (Crassus), John Gavin (Julio César), Jean Simmons (Varinia), Charles Laughton (Gracchus) y Peter Ustinov (Batiatus), entre otros. Kubrick tomó la posta en la dirección después de que el mismísimo Douglas –también productor ejecutivo– despidiera al realizador Anthony Mann, tras la primera semana de rodaje. Entonces llamó a Stanley, con quien había trabajado anteriormente en La Patrulla Infernal (Paths of Glory, 1957), para que se ocupara del proyecto; un trabajo que el director aceptó, pero del cual se arrepintió ya que nunca tuvo el control creativo.

ÉRASE UNA VEZ EN AMÉRICA (ONCE UPON A TIME IN AMERICA, 1984) 

Curiosamente, Sergio Leone rechazó hacer El Padrino (The Godfather, 1972), pero años después nos regaló esta épica historia protagonizada por Robert De Niro, James Woods, Elizabeth McGovern y Joe Pesci. Casi cuatro horas necesitó el realizador para cerrar su famosa “Once Upon a Time Trilogy”, a través de este relato centrado en un grupo de gánsters del Lower East Side de Manhattan, desde sus años mozos hasta su apogeo criminal durante la era de la prohibición, y su reencuentro 35 años más tarde, donde deben confrontar los fantasmas y el arrepentimiento de su antigua vida non santa. El resultado final es una obra maestra, a pesar de contener alguna que otra escena bastante gráfica y esa extraña sensación de que todo lo que ocurre en la pantalla es una alucinación causada por el persistente consumo de opio del protagonista.

EL SEÑOR DE LOS ANILLOS: EL RETORNO DEL REY (THE LORD OF THE RINGS: THE RETURN OF THE KING, 2003) 

Después de dos entregas magistrales, Peter Jackson cierra con broche de oro la trilogía fantástica más épica que nos dejó el nuevo milenio, además de arrasar con cuanto premio Oscar se le puso por delante (once, para ser exactos). Gandalf (Ian McKellen) y Aragorn (Viggo Mortensen) lideran esta última batalla contra las huestes de Sauron, para darles el tiempo suficiente a Frodo (Elijah Wood) y Sam (Sean Astin) para que puedan cumplir con la tarea más complicada: destruir el anillo único… Todo esto, antes de los otros cinco finales que tiene la película. Sí, es una maravilla llena de acción y efectos especiales, pero a Jackson siempre le cuesta un poco redondear sus historias basadas en la obra de J. R. R. Tolkien. 

Jefa de redacción. Nolaniana incurable. DC me da y me quita.