“Netflix es una empresa muy centrada en el consumidor. Nos preocupamos de verdad por ofrecerles la programación de la forma en que desean verla. […] ¿Qué nos quiere decir el consumidor? Que les gustaría ver películas en casa. Los estudios y los cines se están peleando por intentar preservar ese plazo de 45 días, lo cual está completamente desfasado de la experiencia del consumidor de simplemente disfrutar de una película”, decía Ted Sarandos, CEO de Netflix, poco más de un año atrás, antes de pujar por la compra de Warner Bros. y reafirmar su compromiso con la exhibición cinematográfica. La adquisición no se concretó y desde la plataforma siguieron defendiendo su modelo, muchas veces perjudicial para la industria.
La proliferación del streaming es apenas uno de los problemas que aquejan a la industria hollywoodense (los residuales de Netflix fueron uno de los puntos más conflictivos durante las huelgas de 2023). A esto hay que sumarle la disminución de la producción y la caída de la taquilla desde sus mejores años, el período 2018-2019. En este contexto, donde los estudios buscan atraer a los espectadores a las salas con ‘eventos cinematográficos’ y las salas necesitan de estrenos para subsistir, el éxito de la N roja no disminuye, apalancado por el FOMO, la inmediatez y una forma de consumo que ellos mismos propulsaron. “Estamos salvando a Hollywood”, dijo Sarandos por aquel entonces, mientras hablaba de contenido y consumidores, conceptos un tanto ajenos a la cinematografía.
Más de una vez, el ejecutivo aclaró que su enamoramiento del séptimo arte no surgió de la experiencia en las salas (su familia no podía afrontar ese gasto) y, en cambio, se nutrió y creció gracias a la televisión y los formatos caseros como el VHS. Tal vez, por eso, le cuesta defender algo con lo que no se identifica y, más allá de sus buenas intenciones, sabemos que las ventanas de exhibición limitadas y los estrenos simultáneos repercuten en el trabajo de miles y miles de personas. “Estamos en un período de transición. La gente creció pensando: ‘Quiero hacer películas en una pantalla gigante y que desconocidos las vean y que se proyecten en el cine durante dos meses, y que la gente llore y se agoten las entradas’… Es un concepto obsoleto”, insistió el ejecutivo que, en más de una ocasión, admitió que no le molestaba el declive de las salas de cine… Pero algo cambió.
En un año donde la afluencia a los cines continúa mejorando con respecto a períodos anteriores, donde la taquilla veraniega marcó un récord de recaudación histórico y formatos premium como IMAX, 70mm o Dolby Cinema siguen atrayendo a miles de espectadores en busca de un ‘evento’ y una experiencia cinematográfica diferente, Netflix parece estar dispuesto a cambiar –o, al menos, mejorar– su modelo, favoreciendo el estreno de sus producciones y adquisiciones en salas, comprometiéndose con ventanas de exhibición más amplias. Además de reportar la recaudación de dichos lanzamientos, algo que venían evitando, incluso con números uno en la taquilla como el singalong de Las Guerreras K-pop (K-Pop Demon Hunters, 2025).
CAMINO AL OSCAR
Hay que aclarar que este nuevo enfoque solo será aplicado a producciones de prestigio y grandes estrenos. Cada caso será diferente, pero es un gran avance en contraste a los siete días consecutivos de exhibición comercial que Netflix estaba concediendo; una exigencia de la Academia de Hollywood para que una película sea elegible en las categorías generales de los premios Oscar.
A lo largo de su trayectoria, la plataforma de streaming ha recibido 188 nominaciones a la estatuilla dorada y 33 galardones. Nada mal, aunque nunca logró alzarse con el premio principal a Mejor Película, incluso con favoritas como Roma (2018) o El Poder del Perro (The Power of the Dod, 2021). Hasta la fecha, Apple TV es la única plataforma on demand que logró el triunfo con CODA (2021); una rareza en medio de la pandemia que no parece querer repetirse. ¿Podrá ser este el año de Netflix?
La Bola Negra viene de ganar en el Festival de Cine de Cannes y sigue generando buenas reacciones en el circuito festivalero. Tras el triunfo en Frania, Netflix adquirió la película de Javier Ambrossi y Javier Calvo por cinco millones de dólares y, confiando en sus posibilidades para los Oscar 2026, acaba de otorgarle un período de exhibición en cines de 46 días a partir del 16 de octubre, antes de llegar a la plataforma el 2 de diciembre. The Further Mis-Adventures of Cliff Booth de David Fincher (que tendrá funciones en IMAX), The Mosquito Bowl: Un Partido en Plena Guerra (Mosquito Bowl) de Peter Berg, Tinta (Ink) de Danny Boyle, Narnia: El Sobrino del Mago (Narnia: The Magician’s Nephew, 2027) de Greta Gerwig y la animada Charlie vs. the Chocolate Factory, también tendrán este trato preferencial en los cines –cada uno con una ventana de exhibición diferente–, además de sus respectivos reportes de recaudación.
¿Por qué este cambio de paradigma para el servicio de streaming? Tras haber perdido la pulseada contra Paramount Pictures en la adquisición de Warner Bros., da la sensación de que Sarandos y su equipo quieren entrar al negocio cinematográfico más tradicional, gozar (y presumir) de las ganancias de la taquilla y el respeto de la industria al momento de los premios. Sí, Netflix quiere su Oscar para poner en la repisa.
Tras la debacle de WB, Sarandos admitió que podía “Imaginarnos [Netflix] haciendo cosas que no hemos hecho antes” en relación a las salas de cine, pero insistió en que la prioridad de la empresa seguía siendo el streaming y su modelo de negocio basado en el contenido on demand y el binge-watching, donde la cantidad no siempre va de la mano con la calidad. El tiempo dirá cómo funciona esta nueva estrategia de la compañía; mientras tanto, se celebra este nuevo compromiso con el séptimo arte.











