viernes, julio 19, 2024

Aprovechando el estreno de A Quiet Place: Day One, repasamos otros títulos que nos pintan un futuro para nada prometedor.

En 2018, John Krasinski se puso delante y detrás de las cámaras de Un Lugar en Silencio (A Quiet Place), thriller que mezcla el terror, el drama familiar y la ciencia ficción, ambientado en un futuro no tan lejano –un 2020 alternativo– donde el mundo sucumbió tras el ataque de unas feroces criaturas, totalmente ciegas, pero con la capacidad de rastrear a cualquiera de sus víctimas a partir del más mínimo sonido. 

Entre los pocos sobrevivientes, en las afueras de la ciudad de Nueva York se encuentran los Abbott, familia de cinco (o cuatro, dependiendo de cuando contemos) que aprendió a tomar sus precauciones y mantener una vida silenciosa en medio del campo… y el peligro constante de ser descubiertos (y devorados) por los monstruos. 

Tras la continuación de 2021, llega Un Lugar en Silencio: Día 1 (A Quiet Place: Day One, 2024), precuela y spin off que se concentra en otros personajes para mostrar el caótico arribo de los bichos y los estragos que generan en la Gran Manzana, mientras los habitantes intentan escapar y sobrevivir. Entre ellos, Samira (Lupita Nyong’o) y Eric (Joseph Quinn), dos perfectos desconocidos que cruzan sus caminos en esos aterradores primeros minutos de la invasión alienígena. 

Mientras esperamos el posible regreso de Krasinski (como director), Emily Blunt, Millicent Simmonds y Noah Jupe, intentando ponerles fin a las criaturas, repasamos otras grandes historias post-apocalípticas que, más allá del espectáculo y la narrativa, funcionan muy bien como metáforas y alegorías –sociopolíticas, económicas, ‘preventivas’– que buscan mostrarnos los errores pasados o presentes, el mal accionar del ser humano y las sociedades en general, y aspiran a abrirnos los ojos ante los problemas que debemos enfrentar y tratar de solucionar antes de que sea demasiado tarde. 

FALLOUT: OTROS 5 FUTUROS DISTÓPICOS

No Hay Futuro Escape de New York
AVCO Embassy Pictures

Escape de Nueva York (Escape from New York, 1981)

John Carpenter se despacha con esta crítica sociopolítica, disfrazada de western futurista y apocalíptico, en los albores de la era ‘reaganiana’. Una joyita del cine clase B cargada de ironía, que catapultó la carrera de Kurt Russell y convirtió a Snake Plissken en el antihéroe por antonomasia, además del personaje favorito del director. 

Un tipo que desconfía del sistema y las autoridades, en medio de una Nueva York que vive sumida en la anarquía, saturada de criminales y psicópatas. Es 1997, y cuando el presidente de Estados Unidos es secuestrado y llevado a Manhattan –ahora convertida en una gigantesca prisión de máxima seguridad–, Plissken parece ser el hombre perfecto para intentar rescatarlo. Más tarde llegaría Escape de Los Angeles (Escape from L.A., 1996), especie de secuela/remake que añade un poco más de sarcasmo y violencia a la ecuación. 

La Carretera (The Road, 2009)

John Hillcoat toma el desesperanzador relato de Cormac McCarthy y lo traslada a la pantalla de forma desgarradora, violenta y fantástica. Viggo Mortensen y un pequeño Kodi Smit-McPhee son un padre y su hijo que se abren camino para sobrevivir en un helado desierto post-apocalíptico. 

Sus posesiones son escasas, pero se tienen el uno al otro y a su propia fuerza de voluntad para procurarse de alimentos, seguridad y el abrigo necesario para seguir adelante; tratando de evitar a los bandidos y caníbales que proliferan en una sociedad que se va desintegrando de a poco y donde la falta de alimentos y recursos convirtió al ser humano en la última fuente de comida viable. 

La dupla se dirige hacia el sur, en busca del calor y la esperanza. En este viaje, el padre tratará de dejarle alguna enseñanza a su hijo, antes de que la cordura amenace con abandonarlo y la paranoia gane su lucha interna.

5 PAREJAS DE LA TV QUE SIGUIERON EN LA VIDA REAL

No Hay Futuro Escape de New York (1)
MGM

Cuando el Destino nos Alcance (Soylent Green, 1973)

La película dirigida por Richard Fleischer mezcla elementos del género policial con una mega catástrofe ambiental, bien propia del cine post-apocalíptico, y pone en evidencia cierta paranoia en torno a la superpoblación y el abuso de los recursos naturales (obsesión de los norteamericanos desde la época de la Guerra Fría y el auge del comunismo asiático). 

En un futuro distópico, donde el efecto invernadero hizo estragos en las grandes ciudades, el detective Thorn (Charlton Heston) debe investigar el asesinato de un empresario, directamente relacionado con un alimento indispensable para la supervivencia humana. Claro que es el Soylent Green, pero créannos, no tiene nada de ‘ecológico’.

Exterminio (28 Days Later…, 2002)

Los zombies y el apocalipsis se llevan de mil maravillas. Danny Boyle lo tiene bien claro, por eso se mandó esta película de terror que, básicamente, habla sobre la supervivencia, el heroísmo y la naturaleza salvaje del ser humano. 

Un grupo de activistas decide liberar a un  grupo de chimpancés rabiosos de un laboratorio, pensando en hacer el bien y sin medir las consecuencias de sus actos. 28 días después, Londres está devastada y desierta, mientras los sobrevivientes deben hacerle frente a una horda de infectados en medio del horror de una ciudad que se cae a pedazos. Toda una reinvención del subgénero gracias a su estética realista, a pesar de que los infectados no son ‘zombies’, pero igual entran en la misma bolsa de muertos que no lo están tanto.    

Snowpiercer (2013)

Basado en la novela gráfica Le Transperceneige de Jacques Lob, Benjamin Legrand y Jean-Marc Rochette, Joon-ho Bong nos regala esta entretenida y extrema metáfora socio-política del mundo y sus habitantes; cruda por donde se la mire, violenta y cruel, pero también bizarra y caricaturesca cuando se lo propone. 

Tras un experimento fallido para contrarrestar el calentamiento global, la Tierra queda sumida en una nueva Era de Hielo que aniquila toda forma de vida sobre el planeta. Los únicos sobrevivientes son los habitantes del Snowpiercer, un tren con todas las comodidades, que recorre el mundo sin detenerse. 

Los compartimientos están divididos según los diferentes estratos sociales: los ricos pueden gozar de todos los lujos y frivolidades que allí existen, mientras que los menos afortunados se encuentran hacinados en la parte posterior… hasta que deciden rebelarse.

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Jefa de redacción. Nolaniana incurable. DC me da y me quita.