La nueva adaptación de Resident Evil a cargo de Zach Cregger (Weapons) enfrenta a la crítica y, parece, logra sobrevivir.
Tras años de adaptaciones irregulares en la pantalla grande, la franquicia de terror de Capcom parece haber encontrado finalmente su mejor versión cinematográfica. En la antesala de su proyección en el Fantastic Fest 2026 y de su llegada en las salas de cine el 17 de septiembre, las primeras opiniones de la prensa especializada destacan a Resident Evil como una experiencia visceral, sangrienta y profundamente fiel a la tensión del material original.
Dirigida por Zach Cregger a partir de un guion coescrito junto a Shay Hatten, la producción cuenta con un elenco encabezado por Austin Abrams, Zach Cherry, Kali Reis y Paul Walter Hauser, dejando ya desde este punto que es una película pequeña que busca explorar de forma intimista el lore del aclamado videojuego.
Las primeras impresiones celebran el ritmo implacable de la propuesta y su despliegue visual:
Puro horror corporal: Críticos como Courtney Howard afirmaron que Cregger “cocina con napalm”, resaltando un body horror demencial, mientras que analistas como Zach Pope y Tom Chatalbash coincidieron en señalar que se trata de la mejor utilización de la licencia hasta la fecha, con diseños de criaturas sobresalientes y un viaje empapado en sangre.
Especialistas como Eric Goldman y Wendy Lee Szany remarcaron cómo la película logra replicar la adrenalina y el estrés lúdico de jugar un título de la saga, elogiando además el carisma de Austin Abrams interpretando a un héroe común y corriente.
Aunque la recepción fue mayoritariamente entusiasta destacando sustos con infectados y toques de humor negro, voces como la de Joey Magidson señalaron que, pese al gran dinamismo narrativo, el cierre de la cinta no terminó de convencer del todo.









